martes, 20 de mayo de 2008

Desafíos para el movimiento social ante la especulación con el hambre

Wim Dierckxsens

De la especulación inmobiliaria a la especulación con el hambre

La actual crisis mundial es más devastadora que la gran Depresión de los años 30, afirma Chossudovsky. Tiene muchas más implicaciones geopolíticas; dislocaciones económicas han acompañado el inicio de guerras regionales, la fractura de sociedades nacionales y en algunos casos la destrucción de países enteros. Esta es, por lejos, la crisis económica más seria de la historia moderna (Michel Chossudovsky, The Globalization of Poverty, First Edition, 1997). Frente a la crisis financiera e inmobiliaria, que estalló en EEUU a partir de agosto de 2007, los grandes fondos de inversión especulativa trasladaron millonarias sumas de dinero a controlar los productos agrícolas en el mercado internacional o commodities. Cuando la burbuja inmobiliaria se pinchó, los especuladores rehabilitaron un viejo paraíso: los mercados de cereales (Serge Halimi, “El FMI y el hambre”, en Le Monde Diplomatique, mayo 2008:40). Actualmente, se estima que estos fondos controlan 60 por ciento del trigo y altos porcentajes de otros granos básicos. La mayor parte de la cosecha de soya de los próximos años, ya está comprada como “futuro”. Estos alimentos se han convertido en un objeto más de especulación bursátil, cuyo precio se modifica (y aumenta) en función de los jaloneos especulativos y no en función de los mercados locales o las necesidades de la gente.

Según la FAO, entre marzo de 2007 y marzo 2008, el precio de los cereales, sobre todo el trigo, ha aumentado un 130%, la soja un 87%, el arroz un 74%, y el maíz aumentó en ese año un 53% (Aurelio Suárez, “La vulnerabilidad alimentaria de Colombia”, Le Monde Diplomatique, mayo 2008:11). El alza del precio de los alimentos se atribuye en los medios dominantes a una “tormenta perfecta” provocada por la mayor demanda de alimentos por parte de India y China, la disminución de la oferta de alimentos a causa de las sequías y otros problemas relacionados con el cambio climático, el aumento de los costos del combustible empleado para cultivar y transportar los alimentos, y la mayor demanda de biocombustibles, que ha desviado cultivos como el maíz para alimento hacia la producción de etanol. Nada se habla de la especulación con el hambre. En los últimos nueve meses de 2007 el volumen de capitales invertidos en los mercados agrícolas se quintuplicó en la Unión Europea y se multiplicó por siete en EEUU (Domique Baillard, “Estalla el precio de los cereales”, en Le Monde Diplomatique, mayo 2008:6). La especulación creada en torno a los alimentos básicos se transforma en carburante y empuja los precios de los cereales y el azúcar hacia nuevos máximos, inalcanzables para una inmensa masa de población, que principalmente se encuentra en Asia, África y América Latina.

Este conjunto de aumentos especulativos recientes en los precios de los alimentos condujeron a una ola de hambre mundial que no tiene precedentes por su escala. La ausencia de medidas de regulación desencadena el hambre. Lo que desencadena el hambre es la ausencia de regulaciones en estos mercados especulativos. La volatilidad en los mercados alimentarios es debida sobre todo a la desregulación, la falta de control sobre los grandes agentes y la falta de la necesaria intervención estatal a nivel internacional y nacional para estabilizar los mercados. En el actual contexto, un congelamiento de la especulación en los mercados de alimentos de primera necesidad, tomado como una imperativa decisión política, contribuiría inmediatamente a bajar los precios de los alimentos. Nada impide hacerlo pero nada hace prever que se esté pensando en un prudente cuidadoso conjunto de medidas como este. Por lo que se ve esto no es lo que está siendo propuesto por el Banco Mundial y por el Fondo Monetario Internacional (Véase, Michel Chossudovsky,, “Hambre global”, Rebelión, 12 de mayo 2008).

La crisis alimentaria está ocurriendo mientras hay suficiente comida en el mundo para alimentar a la población global. El hambre no es la consecuencia de la escasez de alimentos sino al revés: en el pasado, los excedentes de alimentos en los países centrales fueron utilizados para desestabilizar las producciones de los países en desarrollo. Según la FAO, el mundo podría aún alimentar hasta 12 billones de personas en el futuro. La producción mundial de grano en 2007/2008 está estimada en 2108 millones de toneladas (un aumento de 4,7% comparado a la del 2006/2007). Esto supera bastante la media de crecimiento del 2% en la pasada década. Aunque la producción permanece a un nivel alto, los especuladores apuestan en la escasez esperada y aumentan artificialmente los precios. De acuerdo con la FAO el precio de los granos de primera necesidad se incrementó un 88% desde marzo de 2007 (Véase el art. de See Ian Angus, Food Crisis: "The greatest demonstration of the historical failure of the capitalist model", Global Research, April 2008).

Mientras los especuladores y comercios de gran escala se benefician de la crisis actual, la mayoría de los/as campesinos/as y agricultores no se benefician de los precios altos. La tierra se torna más cara. La especulación con la tierra agrícola va en aumento. Los desalojos a menudo forzados son la consecuencia. Los campesinos que se mantienen cultivan los alimentos, pero la cosecha a menudo ya está vendida al que presta el dinero, a la compañía de insumos agrícolas o directamente al comerciante o a la unidad de procesamiento. Aunque los precios que se pagan a los campesinos han subido para algunos cereales, ese aumento es muy poco comparado con los incrementos en el mercado mundial y a los aumentos que se han impuesto a los consumidores.

Durante los últimos años, las multinacionales y los poderes económicos mundiales, han desarrollado rápidamente la producción de agrocombustibles. Subsidios e inversiones masivas se están dirigiendo hacia este sector en auge. El resultado es que las tierras están pasando en poco tiempo masivamente de la producción de comida a la producción de agrocombustibles. Las multinacionales y los analistas convencionales predicen que la tierra se utilizará cada vez más para agrocombustibles (maíz, pero también aceite de palma, semilla de colza, caña de azúcar…). Una parte importante del maíz de EE.UU ha “desaparecido” repentinamente, pues fue comprada para la producción de etanol. Esta explosión incontrolada del sector de los bio-combustibles causó un gran impacto en los ya inestables mercados internacionales de granos básicos. La especulación, se aprovecha de la escasez relativa de los alimentos. Los vendedores mantienen sus reservas alejadas del mercado para estimular alzas de precio en el mercado nacional, creando enormes beneficios. Las multinacionales adquieren agresivamente enormes áreas de tierras agrícolas alrededor de las ciudades con fines especulativos, expulsando a los campesinos
(Véase www.ecoportal.net, Henry SaragihCoordinador Internacional de La Vía Campesina).

En las últimas décadas el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), junto con la Organización Mundial del Comercio (OMC) han forzado a los países a disminuir su inversión en la producción alimentaria y su apoyo a los/as campesinos/as y pequeños agricultores, que son las claves de la producción alimentaria.
Las reglas del juego cambiaron dramáticamente en 1995, cuando el acuerdo en la OMC sobre la agricultura entró en vigor. Las políticas neoliberales socavaron las producciones nacionales de alimentos, y obligaron a los campesinos/as a producir cultivos comerciales para compañías multinacionales y a comprar sus alimentos de las multinacionales en el mercado mundial.Los tratados de libre comercio han forzado a los países a “liberalizar” sus mercados agrícolas: reducir los aranceles a la importación y aceptar importaciones. Al mismo tiempo, las multinacionales han seguido haciendo dumping con los excedentes en sus mercados, utilizando todas las formas de subsidios directos e indirectos a la exportación. El resultado fue que Egipto, el antiguo granero de trigo del Imperio Romano se convirtió en el primer importador; Indonesia, una de las cunas del arroz, hoy importa arroz transgénico y; México, cuna de la cultura del maíz importa hoy maíz transgénico. EEUU, la Unión Europea, Canadá y Australia son los mayores exportadores.

Por lo anterior, los países periféricos se han convertido en adictos a las importaciones de alimentos baratos. Y ahora que los precios se están disparando, el hambre está creciendo. Muchos países que hasta entonces producían suficiente comida para su propia alimentación fueron obligados a abrir sus mercados a productos agrícolas del extranjero. Al mismo tiempo, la mayoría de las regulaciones estatales sobre existencias de reserva, precios, producciones o control de las importaciones y exportaciones fueron desmanteladas gradualmente. Como resultado, las pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas de todo el mundo no han sido capaces de competir en el mercado mundial y muchos se arruinaron. (Véase www.ecoportal.net, Henry Saragih Coordinador Internacional de La Vía Campesina)

Las políticas neoliberales de las últimas décadas han expulsado a millones de personas de las áreas rurales hacia las ciudades donde la mayoría de ellos acaban en barrios pobres, con una vida muy precaria. Los últimos son las primeras víctimas de la crisis actual, pues no tienen modo de producir su propio alimento. Su número ha aumentado dramáticamente y tienen que gastar una gran parte de sus ingresos en comida. De acuerdo con la FAO, en los países en vías de desarrollo la comida representa hasta el 60-80% del gasto de los/las consumidores/as. Un aumento brusco en los precios condena a grandes mayorías al hambre.

En todo el mundo están estallando disturbios por los precios de los alimentos. Ha habido protestas en Egipto, Camerún, Indonesia, Filipinas, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mauritania y Senegal.
Demostraciones similares, huelgas y enfrentamientos tuvieron lugar no solo en la mayor parte del África sub-Sahariana sino también en Bolivia, Perú, México y sobre todo en Haití. (Bill Van Auken, Amid mounting food crisis, governments fear revolution of the hungry, Global Research, April 2008).El precio de los alimentos en Haití subió un promedio de más 40% en 2007, con los de primera necesidad como el arroz, duplicándose en una semana a fines de marzo de 2008. Los disturbios por el alza de los precios de los alimentos en Haití han dejado muertos y cientos de heridos, y condujeron a la destitución del primer ministro Jacques-Edouard Alexis. El Programa Mundial de Alimentos calificó la actual crisis alimentaria como un “tsunami silencioso” que sumirá en el hambre a otras 100 millones de personas. (Véase, Amy Goodman, “La acciones bursátiles no son combustibles”, Rebelión).

Después de 14 años del NAFTA (Tratado de Libre Comercio de Norte América) México pasó por una gran crisis, llamada con frecuencia la “crisis de la tortilla”. De ser un país exportador, México pasó a ser dependiente de la importación de maíz de Estados Unidos. Actualmente México importa el 30% de su consumo de maíz. Durante el último medio año, crecientes cantidades de maíz de los EEUU fueron súbitamente derivadas a la producción de agrocombustibles. Las cantidades disponibles para los mercados mexicanos disminuyeron, provocando un aumento de precios y dejando al país sin ninguna seguridad alimentaria.

También en Centroamérica la seguridad alimentaria está en real peligro. Sobre todo afecta a El Salvador donde la dolarización de la economía arrasó con el sector agropecuario. El TLC junto con la dolarización desmanteló la agriculturacomo en ningún otro país. En cuanto a las importaciones se destaca que se está comprando de Estados Unidos para el 2007 el 71% de la producción nacional de maíz (que tanto para el 2006 como para el 2007 fue el tercer producto más importado de EEUU). Si se le agrega lo que se importa maíz blanco de México, se llega al 81% de la producción nacional de maíz del año 2005. Contrario al credo del libre juego de mercado, en El Salvador, los precios de los granos básicos tuvieron un sustancial incremento. El precio del maíz por quintal respecto al 2005 tuvo un incremento del 77% hasta Noviembre del 2007, en el mismo período el precio del maicillo por quintal se incrementó en 93%, el fríjol rojo de seda 39% y el arroz 1ª clase nacional en 33%. (Véase, Julian Ernesto Salinas, “Impactos del TLC a dos años de implementación”).
Ante las hambrunas la propuesta oficial es más neoliberalismo

Mientras estallan los disturbios por hambre en todo el mundo, dirigentes mundiales como Pascal Lamy (Director General de la OMC), Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon están alertando de los peligros del proteccionismo. Según el señor Ban, “Más comercio, no menos nos sacará del agujero en el que estamos”. Bajo las reglas del comercio libre, la protección de los alimentos se ha convertido en un crimen. El proteccionismo se ha convertido en una palabra sucia. Cuanto contraste con la ayuda de miles de millones de dólares que reciben los grandes bancos y empresas financieras para evitar su quiebra ante los juegos especulativos.

El Banco Mundial y el FMI, así como algunos países centrales, están ahora abogando por más importaciones eliminando todos los aranceles para los países pobres importadores de alimentos y liberalizar más los mercados para que los países puedan mejorar sus ingresos mediante la exportación. Siguen promoviendo más acceso para sus multinacionales en la Ronda de Doha y condicionar el apoyo financiero extra a criterios políticos para aumentar la dependencia de esos países. Nada dicen sobre la necesidad de una mayor regulación y estabilización del mercado, ni mucho menos de la necesidad de la soberanía alimentaria. La pregunta es: ¿Y llegará la ayuda que tiene que ir a la producción agrícola basada en los campesinos? No, cuando el precio del trigo sube, la ayuda alimentaria se frena. La generosidad de los países del Norte se manifiesta cuando tienen excedentes. Durante el período 2005-2006 se despacharon 8,3 millones de toneladas de granos para la ayuda alimentaria contra apenas 7,4 millones en 2006-2007Baillard, ob. cit:6).

Robert Zoellick, actualmente presidente del Banco Mundial, anuncia que los precios seguirán altos por varios años, y que es necesario fortalecer la “ayuda alimentaria” para gestionar la crisis. Zoellick, que pasó a este cargo luego de ser jefe de negociaciones de Estados Unidos en la Organización Mundial de Comercio, sabe de lo que habla. Desde su puesto anterior hizo todo lo que pudo para romper la soberanía alimentaria de los países, en función de favorecer los intereses de las grandes trasnacionales de los agronegocios. Incluso ahora, la receta de la “ayuda alimentaria”, es otra vez un apoyo encubierto a las mismas transnacionales, que tradicionalmente son quienes venden al Programa Mundial de Alimentos los granos que “caritativamente” les entregan a los hambrientos, con la condición de que ellos mismos no produzcan los alimentos que necesitan (Véase, Silvia Ribeiro El hambre de los agronegocios, La Jornada, México, 10-5-08).

Los grandes ganadores de la crisis alimentaria son también actores centrales y grandes ganadores en la promoción de los agrocombustibles: las trasnacionales que acaparan el comercio nacional e internacional de cereales, las empresas semilleras, los fabricantes de agrotóxicos. En estos dos últimos rubros son en muchos casos las mismas empresas: Monsanto, Bayer, Syngenta, Dupont, BASF y Dow. Estas seis empresas controlan el total de las semillas transgénicas en el mundo. Con la mayor casualidad del mundo, las semillas transgénicas y los agrotóxicos constituyen hoy la solución que proponen los poderosos a todos los nuevos problemas que las mismas transnacionales han generado. Cargill, ADM, ConAgra, Bunge, Dreyfus, juntos dominan más del 80 por ciento del comercio mundial de cereales. Un informe de Grain señala que las ganancias alcanzan para Dreyfus hasta un 77% en el último trimestre de 2007. El neoliberalismo ha permitido que los alimentos pasen a ser una mercancía más expuesta a la especulación y al juego del mercado” (Véase, Grain “El negocio de matar de hambre”, www.grain.org),

Las trasnacionales no se dan por satisfechas y van por más. Ahora preparan el próximo asalto, monopolizando a través de patentes, los caracteres genéticos que consideran útiles para hacer plantas resistentes a la sequía, salinidad y otros factores de estrés climático. Los gobiernos a su servicio, como México, pretenden apagar el fuego con gasolina: en lugar de reivindicar soberanía alimentaria y control campesino de las semillas e insumos, proponen transgénicos con aún más modificaciones y más riesgos, (Silvia Ribeira, ob. Cit.).Brasil, a su vez, prepara una auténtica ofensiva diplomática para convencer al mundo sobre las bondades del etanol de caña de azúcar, que este año tendrá como colofón una cumbre mundial de biocombustibles. En una reciente conferencia de prensa, el presidente Bush defendió la utilización de alimentos para producir etanol. Las compañías transnacionales y las principales potencias explotan despiadadamente la situación actual, condenando a una gran y creciente masa de personas para que pasen hambre. Es una política genocida.

La respuesta social
ante la crisis: Soberanía Alimentaria

Nos hallamos frente a un desmoronamiento estructural, resultado directo de tres décadas de globalización neoliberal. En otras palabras, el mercado de valores no da de comer a los hambrientos, sino los condena a muerte. El neoliberalismo en muchos países pobres, enfrenta hoy una crisis de grandes proporciones. Ello es así en virtud de sus manifestaciones las cuales dan muestras de ser las de una crisis sistémica en todo el sentido de la palabra. Detrás del hambre, detrás de los disturbios se encuentran los fracasos de los llamados acuerdos de libre comercio y de los brutales acuerdos de préstamos de emergencia impuestos a los países pobres por las instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional.

Ante la gravedad de la crisis, caen máscaras y se vacían discursos, como la receta de los agrocombustibles y los supuestos beneficios del libre comercio y la agricultura de exportación. La soberanía alimentaria y el Derecho a la Alimentación resulta la respuesta más evidente. La irracionalidad del sistema capitalista, “Quemar alimentos de los pobres para que sirvan a la movilidad de los países ricos” es un crimen contra la humanidad”. A nivel internacional hay que tomar medidas para la estabilización. Deben establecerse reservas de seguridad internacionales así como un mecanismo de intervención para estabilizar los precios. Los países exportadores deben aceptar las normas internacionales que controlan las cantidades que pueden llevar al mercado. Los países deben tener la libertad de controlar las importaciones para poder fomentar y proteger la producción nacional de alimentos.

Jacques Diouf, secretario general de FAO, ha afirmado que los países en vías de desarrollo deben poder llegar a la autosuficiencia alimentaria. Urge una moratoria inmediata sobre los agrocombustibles para evitar un auténtico genocidio. La soberanía alimentaria es un derecho inalienable de los pueblos. La pobreza y el hambre no son fatalidades sino consecuencias directas de un sistema económico inhumano y destructor que viola el derecho a la vida. Por esta razón, es urgente establecer una moratoria inmediata sobre los biocombustibles., (Véase, ¡Ha llegado el momento de la soberanía alimentaria!, Vía Campesina 2 de mayo de 2008).

En cada país hay que establecer un sistema de intervención que pueda estabilizar los precios del mercado. Para conseguirlo, los controles a la importación, con tasas y cuotas, son necesarios con el fin de regular la importación y evitar el dumping o las importaciones baratas que destruyen la producción interna del país. Por lo anterior, la tierra debería distribuirse de forma igualitaria a las personas sin tierra y a las familias de los/las campesinos/as mediante una genuina reforma agraria y de la tierra. Esta debería incluir el control y el acceso al agua, las semillas, créditos y tecnología apropiada. Debe permitirse a nivel local producir su propio alimento y sustentar a sus propias comunidades. Hay que impedir que arrebaten y desalojen las tierras y que se expandan las tierras dedicadas a la agricultura de los grandes agro-negocios. Se necesitan medidas inmediatas para apoyar a los pequeños agriculturas y campesinos/as a aumentar su producción agro-ecológica de alimentos. Los gobiernos nacionales no deben repetir el error de promover que las grandes compañías agrícolas inviertan en unidades de producción masiva de alimentos. En resumidas cuentas: ¡Alto a los tratados de libre comercio!y sobre todo en economías tan abiertas como las centroamericanas.

La crisis de migradólares: fin de la válvula de escape migratoria

De acuerdo a la Organización de Estados Iberoamericanos (OIE), el número de emigrantes internacionales se duplicó a nivel mundial entre 1960 y 2005. En 2005, alrededor de 190 millones de personas, es decir, el 3% de la población mundial vivía fuera de su país natal. Aunque a menudo se cree que la emigración es un fenómeno netamente masculino, las cifras revelan otro cuadro. De los emigrantes internacionales de todo el mundo, la mitad (95 millones) son mujeres. De haber alguna tendencia e las últimas décadas se observa una mayor equidad en esta materia. Entre 1960 y 2005, los mayores aumentos de migración femenina se observan en Oceanía (del 44% al 51%), en América Latina y el Caribe (del 45% al 50%) y la antigua Unión Soviética (del 48% al 58%). La única región donde se registró una disminución del porcentaje de mujeres emigrantes fue Asia (del 46% al 43%). Véase para mayor detalle, OEI, “The Internacional Migration of Women”, 2008).

Según el artículo “Dinámica reciente de las migraciones en América” (Véase, Boletín Nacional de Población, Año6, No 98, 2002), el porcentaje de mujeres entre los inmigrantes en EEUU es 46% para los mexicanos, 50% para los del Cono Sur, 52% para los Centroamericanos e incluso 54% para los inmigrantes procedentes del Caribe. De los emigrantes centroamericanos hacia EEUU, la gran mayoría proviene de zonas urbanas: más del 90% de los emigrantes de Nicaragua proviene de zonas urbanas, más del 60% de Honduras y El Salvador y solo la mitad de Guatemala (Véase, Eduardo Baumeister, “Migración internacional y desarrollo en Nicaragua”, CELADE, Santiago de Chile, 2006).

Naciones Unidas dio a conocer un informe, en el que se señala que los trabajadores inmigrantes en los países más ricos enviaron a sus familias la cifra récord de US$167.000 millones durante el año 2005. Inmigrantes latinoamericanos en EEUU enviaron un 30% de ello a sus países de origen en 2005 con un monto de US$53.000 millones. Lo anterior constituyó un nuevo récord en el envío de remesas. Según información del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, estas cifras representan un aumento del 17% respecto del año anterior. Sea porque aumenta la capacidad de registrarlas o porque su volumen es realmente mayor, las remesas parecían crecer a un ritmo asombroso. Según la CEPAL, en los últimos 25 años, las remesas recibidas en América Latina aumentaron de 1 mil 120 millones de dólares en 1980 a más de 40 mil millones en 2004. Con pequeñas fluctuaciones, las remesas se han duplicado cada cinco años. Los montos que reciben Guatemala, Honduras y El Salvador de sus emigrantes se multiplicaron más de diez veces en 1980-1990, al pasar de 55 a 649 millones de dólares, mostrando una fecundidad realmente asombrosa si consideramos que el número de ciudadanos que migraron en ese período desde esos países a los Estados Unidos sólo se multiplicó por cuatro. Es una válvula de escape muy visible ante los efectos nefastos de la política neoliberal que en vez de politizar, despolitiza. El futuro y la salvación son más que todo de carácter individual y la solución a los problemas se encuentra fuera del país.

La alternativa está en un “proyecto país”

Con la crisis financiera e hipotecaria, el monto total de remesas que hacen los emigrantes latinoamericanos desde el exterior a sus países de origen se desaceleró en el año 2007, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo. Sólo el 50 por ciento de los inmigrantes consultados aseguró enviar dinero a casa, frente al 73 por ciento que lo hacía en 2006, lo que constituye una baja de más de 30%. Al cierre del 2007, México recibió 23 mil 979 millones de dólares en remesas, lo que representa un crecimiento de apenas uno por ciento respecto al 2006. En enero de 2008, los envíos tuvieron una caída de 5.87 por ciento, al sumar mil 757 millones de dólares, revelan cifras del Banco de México (Banxico). La crisis en EEUU afecta a los inmigrantes y con ello a los familiares en su país de origen. La válvula de escape comienza a cerrarse cada vez más. Aumenta la xenofobia y son cada vez más los inmigrantes deportados de EEUU. En el solo año 2003 fueron deportados 260.000 centroamericanos sin contar los costarricenses. Tratase de 94.000 Guatemaltecos, 76.000 Hondureños, 50.000 Nicaraguenses y 40.000 Salvadoreños (Baumeister, ob. cit).

Países como Honduras, Nicaragua, Guatemala, Haití y República Dominicana se ven más afectados con la crisis en las remesas que México, ya que el peso relativo de los envíos de dinero en el PIB nacional es mucho más grande. Los centroamericanos siguen siendo los que per cápita más dinero envían. El 65 por ciento de ellos manda en 2007 remesas a sus familias. Lo hacen el 49 por ciento de los dominicanos, el 48 por ciento de los mexicanos y el 42 por ciento de los sudamericanos. A pesar del descenso en las personas latinoamericanas enviando dinero, el volumen total de las remesas bajó un 13% comparando con el año 2005, alcanzando los 45.900 millones de dólares. El efecto no ha sido mayor debido a que los que siguen mandando dinero lo hacen ahora con más frecuencia (de doce a quince veces al año) y en cantidades levemente superiores. La media de las remesas creció de 300 a 325 dólares por envío. (www.DiarioColatino.com, 1 de mayo de 2008, “Latinoamericanos en EE.UU. envían menos remesas por discriminación”). En el año 2008, la crisis económica y la de la construcción en particular afecta especialmente a los inmigrantes ilegales que ahí a menudo trabajan. La caída en las remesas será irreversible y las deportaciones aumentarán sin cesar.

Las remesas que los emigrantes centroamericanos enviaban a sus países -predominantemente desde los Estados Unidos, aunque a menudo desde otros países del istmo- alcanzaron en 2007, según estimaciones del BID, los 12 mil 160 millones de dólares, o sea, la mitad de lo que enviaron sus iguales mexicanos. Se enviaron 4,055 millones de dólares a Guatemala, 3,530 a El Salvador, 2,675 a Honduras, 990 a Nicaragua, 590 a Costa Rica y 320 a Panamá. Combinando las estimaciones del BID con las estadísticas de los bancos centrales centroamericanos podemos inferir que en 2006 las remesas superaron el valor de las exportaciones en El Salvador y Honduras, y casi llegaron a ese valor en Nicaragua; alcanzaron un valor equivalente al de la mitad de las importaciones en El Salvador; y representaron la cuarta parte del PIB en Honduras. Con las excepciones de Costa Rica y Panamá, las remesas se han colocado en un sillón de honor en las cuentas nacionales centroamericanas. Su peso ha sido impactante y así también será de fuerte el impacto de la crisis norteamericana en Centroamérica.

El valor de las remesas está entre el 9.4 y el 25.5% del PIB, va del 60 al 173.5% del valor de las exportaciones, del 30.3 al 51.6% del valor de las importaciones, del 55 al 67.6% del valor del déficit comercial y del 88.7 al 153.5% del valor del déficit comercial con Estados Unidos. En Guatemala y El Salvador las remesas superan más de seis y siete veces, respectivamente, la inversión extranjera directa. En Honduras y Nicaragua las remesas suman el triple y el doble del valor de esta inversión. Según estimaciones del sociólogo Eduardo Baumeister, en Honduras las familias receptoras de remesas sumaron “alrededor del 16%; en Nicaragua casi el 20%; en Guatemala el 24% y en El Salvador incluso el 28% de las familias del país (Véase, Eduardo Baumeister, Migración internacional y desarrollo en Nicaragua”, CELADE, Naciones Unidas, 2006).

La crisis de los migradólares será particularmente evidente en el caso de El Salvador. Hasta la fecha han sido un mecanismo de descompresión social. Una renuncia a la redistribución por la vía política. Una despolitización de la reducción de la pobreza. Y también tienen un efecto perverso sobre los mecanismos de movilidad social, porque las remesas separan el ingreso del empleo. Y así la posición como trabajador se desvincula crecientemente de la posición de clase, con lo cual se refuerza la despolitización y la evasión del conflicto. La mejora de la calidad de vida está puesta en un “más allá” terrenal, pero “más allá” al fin y al cabo. Nada de lo que se hace en el “aquí y ahora” repercute positivamente sobre el bienestar familiar, excepto el cultivo de frecuentes y amables relaciones con quienes lograron llegar al “más allá”.

La ruptura en la llegada de las remesas causará una recuperación ideológica forzosa: se acaba de golpe la renuncia de los migrantes a buscar el desarrollo en su propio país ya que se acaba el sueño de “cambiar de país” antes que “cambiar el país”. Se acabará la actual renuncia de los receptores de remesas a mantener las elementales conquistas de los trabajadores y trabajadoras (Véase, José Luis Rocha, ob. Cit.). Esta situación latentemente explosiva demandará soluciones dentro de los países latinoamericanos en general y los centroamericanos en particular. Ya no solo se trata de la soberanía agrícola, sino se demanda un proyecto país. Aquí fuerzas políticas como el FMLN de El Salvador tendrá mucha ventaja política sobre ARENA y se presenta una situación de volver de facto al proteccionismo aunque resuenan aún las ideologías neoliberales.

- Wim Dierckxsens, holandés de origen, radicado en Costa Rica. Coordinador del Foro Mundial de Alternativas para América Latina, miembro de la junta directiva de la Sociedad Latinoamericana de Economistas Políticos (SEPLA) e investigador del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI).

lunes, 19 de mayo de 2008

Imperialismo y Globalización Neoliberal en El Salvador.

Por: Erick A. Zelaya | Asociación de Estudiantes de Economía Alternativa

“El incremento enorme de la industria y el proceso notablemente rápido de concentración de la producción en empresas cada vez más grandes constituyen una de las particularidades más características del capitalismo”[1]

Desde que los productos del trabajo humano dejaron de ser simples valores de uso, es decir satisfactores de necesidades, y adquirieron la característica de valor[2], convirtiéndose en mercancía[3], a ser producidos para venderse y obtener ganancia, la producción de bienes y servicios dejo de ser una actividad que garantizaba la reproducción de la humanidad y se ha convertido en un factor que amenaza con destruir la vida.

La mercancía es el elemento básico de sistema capitalista, esto surge desde la necesidad de intercambio de las personas, con ello el dinero y la acumulación capitalista a partir del control de los medios de producción y la explotación de la fuerza de trabajo.

Hasta los tiempos actuales el capitalismo ha venido desarrollándose en diferentes fases, desde la producción mercantil simple, pasando por la manufactura, evolucionando enormemente con el descubrimiento de la maquina de vapor y la revolución industrial; con lo que aparece el proletariado en la faz de la tierra; hasta los tiempos actuales en la fase imperialista, desde entonces el capitalismo necesita producir más y más mercancías (en forma de bienes o servicios) para venderlas; no para satisfacer necesidades de las personas, sino para obtener beneficios para quienes tienen el control de los medios de producción y garantizar la acumulación capitalista.

El sistema económico mundial se encuentra actualmente en la fase imperialista, conocida hoy como la etapa de globalización neoliberal la cual tiene ciertos rasgos que la caracterizan:

El imperialismo inicia con el aparecimiento de los monopolios y oligopolios, es decir una o pocas empresas que controlan la producción de un bien o servicio y que por lo tanto tienen la posibilidad de fijar los precios, dado que han anulado la competencia.

Esto se da debido que las empresas que obtienen mas ganancias, reinvierten parte de estas en producir más y en adquirir a pequeñas empresas que producen dicho bien o servicio, es decir a fusionarse, obligando a las empresas pequeñas y medianas a cerrar o a quebrar, dando pie a la concentración de la producción y al control de los mercados.

Esto nos lleva al segundo rasgo: la Concentración de Capital, es decir la conjunción de capitales de varias empresas, en una sola, y la integración de varias fases de la producción antes separadas en varias empresas, en una sola, los famosos cartels y truts.

Otro aspecto o característica de la fase imperialista del sistema es el aparecimiento del Capital Financiero.

En los inicios del capitalismo los diferentes sectores de la economía se encontraban separados y los grupos que controlaban dichos sectores también, así surgieron las distintas burguesías, de acuerdo al sector económico que controlaban. La burguesía industrial, terrateniente, comercial, bancaria, etc.

Con el paso del tiempo los sectores que controlaban los bancos que se beneficiaban del negocio de recibir depósitos y de hacer préstamos fueron acumulando grandes capitales, estos fueron adquiriendo propiedades en la industria, es decir se hicieron del control del sector industrial, también se dio el proceso contrario, sectores que controlaban la industria adquirieron propiedades en la banca, con lo que se fusionaron tanto el sector industrial, como el bancario. De acá surge lo que se conoce como el capital financiero y con el la oligarquía financiera es decir el sector de la burguesía que controla este poderoso sector, sujeto y beneficiario del imperialismo y de la globalización neoliberal.

Otro aspecto de esta etapa del capitalismo es la exportación de capitales, durante la fase de la industria las empresas solo exportaban mercancías hacia otros países, sin embargo cuando el capitalismo entro a la fase imperialista los países más industrializados se dedicaron a exportar capitales, no solo mercancías, es decir empezaron a montar empresas en otros países, se invirtió en medios de producción y en fuerza de trabajo en el extranjero, esto es lo que ahora se conoce como Inversión Extranjera Directa (IED), otra forma que exportan capital son los créditos otorgados a países menos desarrollados, esto se da por que el capitalismo y las empresas imperialistas para seguir funcionando y para que el sistema se mantenga en pie, necesitan buscar nuevos mercados para seguir expandiéndose y acumulando.

Otra característica que define la fase actual del sistema capitalista es el reparto del mundo entre los monopolios y oligopolios capitalistas y las potencias mundiales[4] en primer lugar se repartieron los mercados de sus países y luego el mercado mundial, así se fueron consolidando las grandes empresas transnacionales ETS, esto gracias a la integración del mundo en un solo mercado, lo que hoy llamamos Globalización, facilitando la expansión de estas empresas en los diferentes países, formando monopolios mundiales. Hay que destacar que las empresas transnacionales necesariamente están ligadas a potencias mundiales a países poderosos, que además han impulsado el desmantelamiento de las funciones reguladoras y subsidiarias del Estado, dejando solo en sus manos la función administrativa, arrebatando la soberanía y despojando a los pueblos de la funciones publicas que cumplía el Estado, mercantilizando todo a su paso y poniéndolo al servicio de las transnacionales, esto es lo que se ha llamado Neoliberalismo, en la medida que el mercado es finito la repartición del mundo no ha sido del todo cordial y pacífica, lo que también a llevado a guerras mundiales, de colonización, invasiones y a la conformación de grandes bloques económicos, como lo son Europa, China, Rusia, EEUU, entre otros.

Esta necesidad de las potencias económicas y sus empresas transnacionales de exportar capitales y mercancías, provoca una lucha feroz entre ellos por el control de los mercados de los países mas débiles, es decir que las potencias económicas se disputan el reparto del mundo, por la vía diplomática, comercial y hasta militar. De esta realidad basta revisar las dos guerras mundiales y la ocupación en Afganistán, y la reciente invasión a Irak.

Bloques Económicos, Estados Unidos, ALCA y Plan Puebla Panamá.

Con la exportación de capitales, que es condición necesaria para que el capitalismo siga funcionando en la etapa imperialista, ya que necesita seguir acumulando para subsistir, se define el reparto del mundo con lo que se van formando lo que conocemos como los Bloques Económicos, en la actualidad en la etapa de globalización neoliberal se han conformado tres grandes bloques económicos: “un primer bloque es el de la Unión Europea de 28 países[1], con los últimos trece que se unieron en el 2004. Este bloque se caracteriza por haber alcanzado un alto nivel de institucionalización como lo es tener moneda única, parlamento supranacional y el proceso fallido, pero aun no abandonado de aprobar una constitución para toda la UE. Un segundo bloque, el bloque asiático, con Japón a la cabeza y que tiene los cuatro países conocidos como los “tigres asiáticos”; Corea del Sur, Hong Kong, Taiwán y Singapur. A este bloque también pertenecen los países agrupados junto a Singapur a la Asociación del Sudeste Asiático[2] y los que forman ANCZERTA[3]. Las ampliación y por tanto sus posibilidades dependen en gran medida de que se logre o no la incorporación de China. En tercer lugar está el bloque americano encabezado por los Estados Unidos y del cual forma parte México y Canadá, que juntos forman lo que se conoce como el TLCAN[4], en este bloque estarían agrupados los 31 países de América Latina y el Caribe, haciendo un total de 34 países en el bloque americano, que están negociando la puesta en marcha de el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).”[5]. En este escenario aparece cada vez con más fuerza China como una potencia económica que disputa los mercados de cada uno de estos bloques económicos, y la hegemonía a Estados Unidos.

Estados unidos ha intentado consolidar su bloque económico y político con iniciativas como el ALCA, pretende crear un Área de Libre Comercio en toda América, en donde Estados Unidos asegurara su influencia ante el avance de Europa, y China, marcando “su” territorio frente a los otros bloques económicos, sin embargo el escenario geopolítico se ha venido complicando con el viraje en la política internacional que experimenta la región latinoamericana, con países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Costa Rica; entre otros, acercándose a China, Irán, Europa e incluso Rusia que vuelve a resurgir luego de la desaparecida “guerra fría” como potencia mundial.

Estados Unidos a pesar de esta disputa de las otras potencias mundiales y del viraje de los países latinoamericanos en su política exterior, continua con su plan a pesar que algunos hayan “enterrado el ALCA” en mar del plata[6], Estados Unidos a firmado a la fecha varios tratados comerciales, tiene pendiente la firma con otros paises[7], además los países latinoamericanos firman tratados entre ellos por ejemplo El Salvador ha firmado TLC`s con México y Chile, es por esta razón que reafirmamos que el ALCA se sigue construyendo lentamente, ya no como la iniciativa de un gran tratado comercial entre toda América, sino firmando tratados comerciales con cada país.

Es decir que el ALCA es la iniciativa que Estados Unidos impulsa subsumiendo a América Latina y asegurando su hegemonía como potencia imperialista del capitalismo mundial.

El ALCA es una iniciativa que arranca en 1990. El contexto de lanzamiento de la iniciativa por Estados Unidos, tiene como telón de fondo los siguientes hechos: avances en la integración europea, fin de la guerra fría, constitución de un nuevo escenario internacional y pérdida relativa de posiciones de la economía estadounidense a nivel mundial. En el marco de este escenario internacional el principal objetivo de los Estados Unidos con el ALCA es reposicionarse competitivamente a nivel mundial “Lo fundamental pasa a ser el libre movimiento de las mercancías y de los capitales estadounidenses en el hemisferio”.[8]

Y Bush deja esto muy claro en su discurso el 27 de Junio de 1990 “Nosotros esperamos con ilusión el día en que las Américas no sólo sean el primer hemisferio completamente libre y democrático sino también cuando todos sean socios iguales en una zona de libre comercio que se extiende desde el puerto de Anchorage hasta Tierra del Fuego”.

“La promoción del libre comercio es uno de los tres elementos clave en nuestra nueva iniciativa para las Américas. Nuestro segundo pilar es el incremento de las inversiones”.

El proyecto ALCA promovido por Estados Unidos se trata entonces de eliminar las barreras al libre transito de mercancías y a las inversiones, de Estados Unidos, “América para los americanos” en definitiva este proceso se inscribe en las características antes mencionadas:

Reparto del mundo entre los monopolios y oligopolios capitalistas y las potencias mundiales, afianzando la hegemonía de los Bloques Económicos, en nuestro caso de EEUU, la exportación de capitales, la concentración de la producción y del capital en las empresas transnacionales.

Sin embargo el proyecto de expansión del capital estadounidense tiene dos patas sobre las que se sostiene, una de ellas es el ALCA, la otra es lo que se ha conocido como el Plan Puebla Panamá (PPP).

El Plan Puebla Panamá, es una iniciativa parte de la estrategia de integración de Estados Unidos, fue consensuado durante la gira de trabajo del entonces candidato a la Presidencia, Vicente Fox, a partir de diciembre de 2000, y su lanzamiento oficial fue en junio de 2001, sin embargo aunque Fox haya hecho su lanzamiento todo mundo sabe que la autoría intelectual está en Washintong, este plan contempla principalmente, proyectos de infraestructura y de generación de empleo en empresas maquiladoras en toda la región que abarca desde el Estado de Puebla (México) hasta la República de Panamá así como la explotación y aprovechamiento por parte de las transnacionales de la biodiversidad de mesoamérica.

El Plan propone llevar a cabo ocho diferentes iniciativas, que son:

Ø Integración vial

Ø Facilitación del intercambio comercial

Ø Interconexión energética

Ø Integración de los servicios de telecomunicaciones

Ø Desarrollo sustentable,

Ø Promoción del turismo

Ø Desarrollo humano

Ø Prevención y mitigación de desastres naturales

Sin embargo los intereses están claros de los 4,000 millones del dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo invertirá en Centroamérica, en el marco del PPP, el 96.6% se destinará a infraestructura vial e interconexión energética y el 3.4% restante al comercio, desarrollo humano y desarrollo sustentable.[9]

Podemos observar entonces donde están los énfasis del plan esto es a abaratar los costos de producción y de transporte de las mercancías, favoreciendo que las empresas transnacionales se expandan en la zona y garantizando la apropiación de una mayor ganancia en sus inversiones.

Plan Puebla Panamá, Interconexión Eléctrica, SIEPAC.

Uno de los componentes o iniciativas más importantes del Plan Puebla Panamá es la Interconexión Eléctrica, la apuesta principal es integrar el mercado energético MESOAMERICANO para reducir el costo de la electricidad a los usuarios y mejorar la competitividad de las empresas. Los proyectos incluidos en estas iniciativas son:

· Proyecto SIEPAC

· Proyecto Interconexión México-Guatemala

· Proyecto Interconexión Guatemala-Belice

· Área de Electrificación y Energización Rural

· Área de Promoción de las Energías Renovables y Uso de los Biocombustibles.

El Salvador está incluido en el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central-SIEPAC Bajo el proyecto SIEPAC, -Sistema de Interconexión Eléctrica para los Países de América Central- se construirá una línea de transmisión eléctrica de 1.830 kilómetros de extensión y una capacidad de 230 kilovoltios, desde Guatemala a Panamá, con un sistema troncal indivisible de transmisión, que conecta 16 subestaciones transformadoras[10]

El proyecto SIEPAC, desarrollará la primera red de transmisión regional y creará un mercado eléctrico mayorista entre Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá.

El objetivo principal es propiciar una mayor apertura del servicio eléctrico y la conformación de mercados eléctricos mesoamericanos, con el fin de atraer el sector privado, sobre todo, en el financiamiento de los nuevos proyectos de generación de energía.

Consideraciones de la Iniciativa de Interconexión Eléctrica en El Salvador[11]

· El SIEPAC es un proyecto clave para la explotación de los recursos naturales de la región Mesoamericana donde se concentran multitud de fuentes energéticas inexplotadas, principalmente hidroeléctricas y geotérmicas. A pesar de que en un primer momento en el PPP se incluían la construcción de centrales de generación energética, éstas se eliminaron ante las resistencias con las que se encontraron, tanto las provenientes del movimiento social como de los financiadores. Todas las Iniciativas del Plan, giran en torno del objetivo de explotar los recursos de la zona estableciendo el marco regulatorío regional que unifique las legislaciones nacionales que permita la simplificación del tráfico de energía.


· El otro gran trozo de pastel que está en juego es el continente sudamericano, con sus vastos recursos naturales, que permiten un potencial de generación energética enorme; y así como por su numeroso mercado de consumidores. Prueba de que la interconexión va más allá de Mesoamérica; es la inclusión reciente de Colombia en la iniciativa, haciendo realidad la posibilidad de interconectar todo el continente. Paralelo al PPP, en el cono Sur se está gestando el proyecto de Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana “IIRSA”[12] con parecidos objetivos que el primero. El resultado probable de esta fusión es que el mercado eléctrico de todo el continente quedará concentrado en unas pocas empresas, tal y como se puede observar actualmente, el monopolio estatal se convertirá en uno privado tal y como ocurre en El Salvador.

· El PPP y esta iniciativa responden a la lógica de los Tratados de Libre Comercio y del ALCA puesto que se dota de la infraestructura necesaria para que las compañías nacionales y extranjeras exploten el mercado eléctrico regional sin trabas en cuanto a la inversión o al comercio. Los monopolios estatales se sustituirán por los privados como ya sucede en parte actualmente con ENDESA, UNION FENOSA, Electricidad de Portugal, Coastal Corporation, Hydro-Quebec International, AES, IBERDROLA, Duke Energy International, Teco Power Services, Constellation Power, ENRON. Hablamos de un jugoso mercado con más de 5.2 millones de abonados al servicio de energía eléctrica que representa unos ingresos anuales de 2.000 millones de dólares.

· Por otro lado, el Plan Colombia se vincula con este capítulo por la importancia del enclave geográfico de este país, puente entre el centro y el Sur de América. Este Plan ha conseguido que la presencia militar de los EE.UU. en la zona se fortalezca y consolide defendiendo los intereses económicos norteamericanos en la zona.

· EL SIEPAC, lejos de impulsar un proyecto de energías renovables para la región, se presenta como un valedor de la construcción de centrales del tipo hidroeléctrico, eléctrico, térmico o geotérmico caracterizadas por sus devastadores impactos ambientales y por incrementar la dependencia a combustibles fósiles (principalmente derivados del petróleo). Un análisis objetivo de la región determinaría que la generación de energía solar, hidro, biomasa o eólica son los métodos ideales a explotar tanto desde el punto de vista económico como ambiental y social. En vez de eso, la lógica imperante es el de las multinacionales que controlan el mercado eléctrico y que pretenden continuar con un insostenible modelo energético devorador de recursos naturales auspiciado por organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID o el BCIE entre otros. La tardía inclusión del proyecto de energías renovables en esta Iniciativa es una cortina de humo que demuestra una vez más la doble moral utilizada en el PPP.

· El MER, puede suponer una reducción del coste por megavatio hora; pero el beneficio queda en manos de las compañías y no de los consumidores tal y como se prueba en el caso de El Salvador, “el alumno más avanzado en la liberalización del mercado eléctrico”. Al no existir un férreo control sobre las multinacionales encargadas de la compra y venta de energía, éstas aprovechan para comprar barato y vender caro, sin que el estado pueda hacer nada para remediarlo. El mercado queda como garante de abastecer al país de la energía necesaria sin que exista una regulación al respecto, justo al contrario de lo que sucede en otros países del istmo, como Costa Rica, Honduras o Panamá. Igualmente los beneficios prometidos con la privatización respecto a la mejora en las fallas del sistema, la reducción de tarifas, la atención al cliente o la electrificación del territorio han resultado ser insuficientes o en muchos casos contraproducentes. Todos estos hechos prueban que el modelo que defiende el PPP, es sinónimo de pobreza para muchos y riqueza para una minoría.

· Se producirá una pérdida de soberanía nacional en cuanto que la política energética, pasa parcialmente a manos de un ente regional contenido en el SIEPAC. Los intereses nacionales en esta materia se verán supeditados por los de las multinacionales que operen en el mercado regional. Estos criterios perjudicarán a los más desfavorecidos, precisamente a aquellos que menciona el documento oficial del PPP que quieren sacar de la pobreza.

· La participación de la española ENDESA en el SIEPAC es otra prueba de los verdaderos intereses que se quieren ocultar desde los Gobiernos. Organismos Internacionales y las multinacionales implicadas en el PPP. Conocida ya por los pueblos indígenas latinoamericanos por sus agresivas estrategias de mercado, ENDESA es una de las multinacionales que extraerá un jugoso negocio con este Plan. Aportando un porcentaje no superior al 15% del coste total del proyecto se hace con el control de la EPR, que le permitirá extraer y repatriar a España suculentos beneficios. El apoyo del gobierno español, no se ha reducido a palabras, sino que financia parte del PPP utilizando fondos de cooperación al desarrollo (el Fondo V Centenario gestionado por el BID) que por ley, deberían estar orientados a la lucha contra la pobreza.

· El costo derivado de la construcción de los megaproyectos asociados a esta Iniciativa no correría a cargo de las multinacionales que a la postre se beneficiarían con miles de millones de dólares, sino que será a cargo de los países centroamericanos. Todos los fondos ofrecidos tanto por los organismos internacionales (BID y BCIE principalmente) y gobiernos como el español esta pasando a engrosar la ya abultada e impagable deuda externa de nuestros países.



[1] “Imperialismo fase superior del capitalismo”, 1916,Vladimir Ilich Lenin.

[2] Editores Críticos, “Economía Crítica”, 1ª Edición, 199x, Aquiles Montoya

[3] La Mercancía, Capítulo I, Tomo I, “El Capital”, Carlos Marx

[4] Asociación Equipo Maíz, “Qué es el Imperialismo”, 1ª Edición, 2007, Cesar Sención Villalona.

[1] Los primeros quince países que formaban parte de la Unión Europea eran: Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Suecia, Finlandia y Austria. A estos países se han unido en el 2004 los siguientes: Chipre, Malta, Polonia, República Checa, Estonia, Eslovaquia, Hungría, Lituania, Eslovenia, Letonia, Turquía, Rumania y Bulgaria.

[2] Además de Singapur en el Sudeste Asiático están agrupados Tailandia, Malasia, Indonesia, Brunei y Filipinas.

[3] Los países que forman ANCZERTA son Australia y Nueva Zelandia.

[4] TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

[5] Reflexiones sobre el ALCA y su impacto en la sociedad hondureña, Eugenio Sosa,www.rebelion.org

[6] Expresión del presidente Venezolano Hugo Chávez Frías, en la III Cumbre de los Pueblos de América ante el fracaso de Estados Unidos de imponer el ALCA en la IV Cumbre de Las Américas.

[7] Están pendiente de firma en el congreso de EEUU los Tratados Comerciales con Perú, Colombia y Panamá.

[8] Reflexiones sobre el ALCA y su impacto en la sociedad hondureña, Eugenio Sosa,www.rebelion.org

[9] Villalona, Cesar Augusto, “Tratados de integración y Plan Puebla Panamá”, www.rebelion.org

[10] Ornilla, Bermard, “Los Megaproyectos del Plan Puebla Panamá en El Salvador”, CEICOM.

[11] Ibid.

miércoles, 7 de mayo de 2008

El valor, el dinero y la Reserva Federal

Jorge Gómez Barata

Habilitado por constituciones y leyes, los gobiernos o bancos centrales pueden crear dinero, lo que no pueden es crear riquezas. La paradoja convierte en irracional el sistema monetario internacional regido por la Reserva Federal de los Estados Unidos y otra media docena de bancos centrales.

En magnificas historias los niños se familiarizan con el drama del avaro que en el desierto, sentado sobre un baúl de dinero clama por un sorbo de agua. La anécdota recuerda que el dinero sólo sirve cuando puede comprar algo que ha sido previamente producido y probar la tesis sostenida, entre otros por Carl Menger, economista liberal que, como Marx, atendió los factores subjetivos presentes en el comportamiento económico. “El dinero ─ afirmó ─ no es una cantidad que pueda generarse a partir de la nada, sino una cualidad que el mercado descubre en los bienes…”

Adam Smith, David Ricardo y Carlos Marx, liberales los primeros y comunista el segundo, aunque con matices y formulaciones personales coincidieron en que el valor no es un don natural de las cosas, sino es una cualidad que el trabajo o la fuerza de trabajo incorpora a las mercancías o los servicios, no de una vez y para siempre sino en las sucesivas fases del proceso producción, intercambio y consumo. En sentido estricto: “El valor de las mercancías se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas”

Marx completa el razonamiento al esclarecer que el dinero no sólo no es la riqueza, sino que ni siquiera es el capital. El capital según su aceptado punto de vista es una relación social que tiene como eje a la producción e incluye: el dinero, la fuerza de trabajo, las materias primas, los medios de producción que interactuando a lo largo de un dilatado proceso llega hasta el usuario final. Todo ello en contextos sociales concretos, condicionados por realidades históricas.

Con dinero se adquiere fuerza de trabajo, materias primas y medios de producción para, en concordancia con las necesidades y las demandas, a su vez sesgadas por multitud de factores materiales y culturales, indican qué se debe producir. No es la cantidad de dinero lo que determina las necesidades, sino a la inversa. Los bienes existentes determinan la cantidad de dinero que necesita la sociedad para hacerlos circular. El problema radica en que ninguna sociedad, excepto la de consumo, produce cosas que no necesita y a precios que la gente no puede pagar.

La relación es arto compleja porque entre otras cosas, al incluir la fuerza de trabajo y su reproducción, implica a los obreros y sus familias con lo cual el proceso revela sus lados humanos, dejando de ser una relación entre cosas para convertirse en una compleja interacción entre personas sensibles y emotivas y las cosas.

Según todas las evidencias, sólo existen tres formas del dinero: dinero metálico, es decir oro o plata puros con un valor intrínseco real, dinero metálico constituidos por piezas las que las autoridades emisoras atribuyen un valor que lleva impreso y papel moneda de curso obligatorio con un respaldo inequívoco; en épocas anteriores por una determinada cantidad de oro y luego por ser una obligación contraída por los estados.

Los dólares creados por un cartel de bancos privados llamado Reserva Federal, que no están respaldados por ninguna cantidad de oro o plata ni son obligaciones del Estado norteamericano, son como un estado de ánimo. Esa levedad y ausencia total de garantías es lo que hace que un suceso no económico como el ataque a las Torres Gemelas, un comentario de alcoba de Alan Greenspan o un exabrupto de George W Bush, estremezca las bolsas y haga que enormes masas de dinero cambien de mano, incluso se esfumen. La humanidad no puede vivir eternamente bajo la incertidumbre de esa ruleta rusa ni la economía mundial puede ser eficiente.

Para los clásicos de la economía, la cantidad de dinero que la sociedad necesita se relaciona con sus necesidades, o lo que es lo mismo con el valor de las mercancías y los servicios necesarios para satisfacerlas, fenómeno que espontáneamente se asocia con las capacidades de la producción para crearlas. Cada vez que una mercancía es consumida es un valor que desaparece, sin que ocurra lo mismo con los billetes conque se pagó. Cuando se trata de carne o bananas no hay problemas porque ni en los peores ejemplos se trata de consumos irracionales, cosa que no ocurre con los misiles, las bombas y las guerras.

En esencia, mientras circule en cantidades asociadas a las necesidades reales y racionales, reflejo de los valores creados, no importa si el dinero es de metal o de papel. Los problemas comienzan cuando el sistema pierde racionalidad y para atender necesidades superfluas o absurdas, como por ejemplo el gasto militar, los excesos burocráticos, la publicidad y la represión, entre otros, emite exorbitantes cantidades de dinero creado de la nada y que es tan superfluo como las necesidades que intenta satisfacer.

martes, 6 de mayo de 2008

El FMI y el hambre

Serge Halimi
Le Monde Diplomatique

Traducido por Caty R.


El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) prometieron que el aumento de los flujos de mercancías contribuiría a erradicar la pobreza y el hambre. ¿Cultivos alimentarios? ¿Autonomía alimentaria? Se había encontrado algo más inteligente: se abandonaría la agricultura local o se orientaría hacia la exportación. Así se obtendría el mejor partido, no de las condiciones naturales -más favorables, por ejemplo, para el tomate mexicano o la piña filipina-, sino de los costes de explotación, más bajos en estos dos países que en Florida o en California.

El agricultor de Malí dejaría su alimentación en manos de las empresas cerealistas de la Beauce o el Midwest, más mecanizadas, más productivas. Abandonaría sus tierras e iría a engrosar la población de las ciudades para convertirse en obrero de una empresa occidental que habría deslocalizado sus actividades con el fin de aprovecharse de una mano de obra más barata. Al mismo tiempo, los Estados costeros de África reducirían la carga de su deuda externa vendiendo sus derechos de pesca a los barcos-fábricas de los países más ricos. Por lo tanto a los guineanos ya no les quedaría más remedio que comprar conservas de pescado danesas o portuguesas (1). A pesar de la contaminación suplementaria causada por los transportes, el paraíso estaba garantizado. Y los beneficios de los intermediarios (distribuidores, transportistas, aseguradoras y publicistas), también…

De repente el Banco Mundial, que prescribió este modelo de «desarrollo», anuncia que treinta y tres países van a conocer los «motines del hambre». Y la OMC se alarma por la vuelta al proteccionismo al observar que varios países exportadores de productos alimentarios (India, Vietnam, Egipto, Kazajstán…) han decidido reducir sus ventas al extranjero con el fin -¡qué desfachatez!- de garantizar la alimentación de su población. El norte se ofende rápidamente por el egoísmo de los demás. Es porque los chinos comen demasiada carne, por lo que los egipcios se quedan sin trigo…

Los Estados que siguieron los «consejos» del Banco Mundial y el FMI sacrificaron su agricultura alimentaria. Por lo tanto ya no pueden reservarse el uso de sus cosechas. Pues bien, pagarán, es la ley del mercado. La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) ya ha calculado el encarecimiento disparatado de su factura de importación de cereales: el 56% en un año. Lógicamente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que alimenta todos los años a setenta y tres millones de personas en setenta y ocho países, reclamó 500 millones de dólares suplementarios. Esas pretensiones se debieron de juzgar extravagantes, ya que el PMA únicamente consiguió la mitad. Sin embargo sólo mendigaba el importe de algunas horas de guerra en Iraq y la milésima parte de lo que la crisis de las subprimes va a costar al sector bancario, generosamente ayudado por los Estados. Se pueden calcular las cosas de otra forma: el PMA imploraba, en nombre de millones de muertos de hambre… el 13,5% de las ganancias que obtuvo el año pasado, él sólo, John Paulson, dirigente de un fondo especulativo demasiado inteligente para prever que cientos de miles de estadounidenses caerían en la quiebra inmobiliaria. Se ignora cuánto beneficio producirán, y a quiénes, las hambrunas que ya han comenzado, pero en una economía moderna nunca se pierde nada.

Porque todo se recicla; una especulación sustituye a otra. Después de abastecer la burbuja de Internet, la política monetaria de la Reserva federal (FED) animó a los estadounidenses a endeudarse. E infló la burbuja inmobiliaria. En 2006, el FMI todavía consideraba que: «Todo indica que los mecanismos de asignación de créditos en el mercado inmobiliario de Estados Unidos siguen siendo relativamente eficaces». Mercado-eficacia: ¿no se deberían soldar estas dos palabras de una vez por todas? La burbuja inmobiliaria estalló. Entonces los especuladores rehabilitan un viejo filón: los mercados de cereales. Compran contratos de entrega de trigo o arroz para el futuro y esperan para revenderlos mucho más caros. Lo que mantiene la subida de los precios y el hambre…

Y entonces, ¿qué hace el FMI dotado, según su director general, de «el mejor equipo de economistas del mundo»? Explica: «Una de las maneras de solucionar el problema del hambre es incrementar el comercio internacional». El poeta Léo Ferré escribió: «Para que incluso la desesperación se venda, sólo hace falta encontrar la fórmula»

Parece que ya la han encontrado

(1) Lectura: Jean Ziegler, «Los refugiados del hambre», marzo de 2008.

* El título original en francés, «FMI – FAIM», es un juego de palabras formadas por las mismas letras que, al cambiarlas de posición, convierten «FMI» en «FAIM» (hambre).

Original en francés: http://www.monde-diplomatique.fr/2008/05/HALIMI/15859

Serge Halimi es periodista del mensual Le Monde diplomatique, y autor del libro Les Nouveaux Chiens de Garde (Los nuevos perros guardianes), Raisons d’agir, 2ª edición, 2005.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

martes, 11 de marzo de 2008

«TLC, una amenaza para el ser humano y el medio ambiente», Raúl Moreno

Las organizaciones sociales mantienen una constante lucha contra el Tratado Libre Comercio denunciando la grave amenaza a los sectores más vulnerables de la población en beneficio de las grandes corporaciones. Foto: Diario Colatino/Il
Las organizaciones sociales mantienen una constante lucha contra el Tratado Libre Comercio denunciando la grave amenaza a los sectores más vulnerables de la población en beneficio de las grandes corporaciones. Foto: Diario Colatino/Il


Leonor Cárdenas
Redacción Diario Co Latino

«El Tratado de Libre Comercio (TLC), constituye un instrumento político de dominación al servicio del capital corporativo estadounidense, el cual es una amenaza para el ser humano y el medio ambiente», manifestó Raúl Moreno, representante de la Red Sinti Techan.

Para Moreno, a dos años de implementado el TLC en el país, este ha «transgredido nuestro marco constitucional violando los derechos humanos y generando impactos negativos en las personas consumidoras, trabajadores y trabajadoras, en el medio ambiente y en los sectores productivos nacionales, especialmente en la producción de granos básicos, la agro industria lechera y el sector informal de la economía».

«En contraposición, al discurso promovido por el gobierno para legitimar el CAFTA, como motor de las exportaciones, la inversión extranjera y en consecuencia del crecimiento económico y la generación de empleo, durante los dos primeros años de vigencia del TLC, la balanza comercial del país, ha profundizado su déficit, no sólo por la incapacidad de la economía salvadoreña de elevar significativamente sus exportaciones, sino por los niveles de dependencia de las importaciones de Estados Unidos a El Salvador».

Según datos proporcionados por el Banco Central de Reserva, en septiembre de 2007, el país presentó un crecimiento del 10.9% en el déficit de la balanza comercial. Con relación a septiembre de 2006, el CAFTA, ha reforzado las «históricas» relaciones de dependencia comercial del país de los Estados Unidos.

«Pues la balanza comercial con ese país profundizó su déficit en el 2007 en más de 12.7%, mientras que la exportaciones hacia Estados Unidos se incrementaron en un 7.6%, y las importaciones crecieron más del 8.8%».

«La brecha comercial, entre El Salvador y los Estados Unidos, se profundiza, se ensancha cada vez más con el TLC, esto demuestra que no es suficiente la liberalización comercial para desarrollar la capacidad de exportador de una economía como la salvadoreña», agregó Moreno.

Por su parte, Ángel Ibarra, representante de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), dijo que entre las estructuras de las exportaciones salvadoreñas a Estados Unidos, figura en primer lugar el Alcohol Etílico, seguido del café, azúcar, artículos de oro o chapiados en oro, melaza de caña y camarones.

«A diferencia de El Salvador, las importaciones procedentes de Estados Unidos se concentran principalmente en aceite diesel, teléfonos celulares, maíz amarillo, lubricantes, trigo, soya, entre otros», agregó.

Ibarra aseguró que el CAFTA, «ha dejado establecido el marco jurídico necesario para empujar la siguiente generación de reformas neoliberales, tendientes a proseguir con la privatización de los servicios públicos y de utilidad pública que aún administra el Estado».

Tanto Ibarra como Moreno, consideran que los planteamientos de ENADE 2007, han señalado claramente el rumbo del país «avanzar en la concesión de puertos, aeropuertos, carreteras, servicios de salud, ambientalistas, tratamiento de desechos sólidos, servicios de agua potable y saneamiento, incluyendo la privatización del recurso hídrico, lo cual ya está legalmente establecido en el país».

«Podemos ver que a dos años de vigencia del CAFTA, la crisis de desabastecimiento de medicamentos en la red de hospitales públicos y el ISSS, se ha profundizado, esto a consecuencia de las restricciones que el tratado impone en materia de propiedad intelectual a la producción y comercialización de medicamentos genéricos», agregó Moreno.

En este sentido, Moreno hizo un llamado a la población salvadoreña «a estar atenta al avance de las negociaciones de otro TLC, contenido en el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Centroamérica, el cual representa una amenaza adicional a la soberanía nacional y a los derechos del pueblo salvadoreño», manifestó.