lunes, 19 de mayo de 2008

Imperialismo y Globalización Neoliberal en El Salvador.

Por: Erick A. Zelaya | Asociación de Estudiantes de Economía Alternativa

“El incremento enorme de la industria y el proceso notablemente rápido de concentración de la producción en empresas cada vez más grandes constituyen una de las particularidades más características del capitalismo”[1]

Desde que los productos del trabajo humano dejaron de ser simples valores de uso, es decir satisfactores de necesidades, y adquirieron la característica de valor[2], convirtiéndose en mercancía[3], a ser producidos para venderse y obtener ganancia, la producción de bienes y servicios dejo de ser una actividad que garantizaba la reproducción de la humanidad y se ha convertido en un factor que amenaza con destruir la vida.

La mercancía es el elemento básico de sistema capitalista, esto surge desde la necesidad de intercambio de las personas, con ello el dinero y la acumulación capitalista a partir del control de los medios de producción y la explotación de la fuerza de trabajo.

Hasta los tiempos actuales el capitalismo ha venido desarrollándose en diferentes fases, desde la producción mercantil simple, pasando por la manufactura, evolucionando enormemente con el descubrimiento de la maquina de vapor y la revolución industrial; con lo que aparece el proletariado en la faz de la tierra; hasta los tiempos actuales en la fase imperialista, desde entonces el capitalismo necesita producir más y más mercancías (en forma de bienes o servicios) para venderlas; no para satisfacer necesidades de las personas, sino para obtener beneficios para quienes tienen el control de los medios de producción y garantizar la acumulación capitalista.

El sistema económico mundial se encuentra actualmente en la fase imperialista, conocida hoy como la etapa de globalización neoliberal la cual tiene ciertos rasgos que la caracterizan:

El imperialismo inicia con el aparecimiento de los monopolios y oligopolios, es decir una o pocas empresas que controlan la producción de un bien o servicio y que por lo tanto tienen la posibilidad de fijar los precios, dado que han anulado la competencia.

Esto se da debido que las empresas que obtienen mas ganancias, reinvierten parte de estas en producir más y en adquirir a pequeñas empresas que producen dicho bien o servicio, es decir a fusionarse, obligando a las empresas pequeñas y medianas a cerrar o a quebrar, dando pie a la concentración de la producción y al control de los mercados.

Esto nos lleva al segundo rasgo: la Concentración de Capital, es decir la conjunción de capitales de varias empresas, en una sola, y la integración de varias fases de la producción antes separadas en varias empresas, en una sola, los famosos cartels y truts.

Otro aspecto o característica de la fase imperialista del sistema es el aparecimiento del Capital Financiero.

En los inicios del capitalismo los diferentes sectores de la economía se encontraban separados y los grupos que controlaban dichos sectores también, así surgieron las distintas burguesías, de acuerdo al sector económico que controlaban. La burguesía industrial, terrateniente, comercial, bancaria, etc.

Con el paso del tiempo los sectores que controlaban los bancos que se beneficiaban del negocio de recibir depósitos y de hacer préstamos fueron acumulando grandes capitales, estos fueron adquiriendo propiedades en la industria, es decir se hicieron del control del sector industrial, también se dio el proceso contrario, sectores que controlaban la industria adquirieron propiedades en la banca, con lo que se fusionaron tanto el sector industrial, como el bancario. De acá surge lo que se conoce como el capital financiero y con el la oligarquía financiera es decir el sector de la burguesía que controla este poderoso sector, sujeto y beneficiario del imperialismo y de la globalización neoliberal.

Otro aspecto de esta etapa del capitalismo es la exportación de capitales, durante la fase de la industria las empresas solo exportaban mercancías hacia otros países, sin embargo cuando el capitalismo entro a la fase imperialista los países más industrializados se dedicaron a exportar capitales, no solo mercancías, es decir empezaron a montar empresas en otros países, se invirtió en medios de producción y en fuerza de trabajo en el extranjero, esto es lo que ahora se conoce como Inversión Extranjera Directa (IED), otra forma que exportan capital son los créditos otorgados a países menos desarrollados, esto se da por que el capitalismo y las empresas imperialistas para seguir funcionando y para que el sistema se mantenga en pie, necesitan buscar nuevos mercados para seguir expandiéndose y acumulando.

Otra característica que define la fase actual del sistema capitalista es el reparto del mundo entre los monopolios y oligopolios capitalistas y las potencias mundiales[4] en primer lugar se repartieron los mercados de sus países y luego el mercado mundial, así se fueron consolidando las grandes empresas transnacionales ETS, esto gracias a la integración del mundo en un solo mercado, lo que hoy llamamos Globalización, facilitando la expansión de estas empresas en los diferentes países, formando monopolios mundiales. Hay que destacar que las empresas transnacionales necesariamente están ligadas a potencias mundiales a países poderosos, que además han impulsado el desmantelamiento de las funciones reguladoras y subsidiarias del Estado, dejando solo en sus manos la función administrativa, arrebatando la soberanía y despojando a los pueblos de la funciones publicas que cumplía el Estado, mercantilizando todo a su paso y poniéndolo al servicio de las transnacionales, esto es lo que se ha llamado Neoliberalismo, en la medida que el mercado es finito la repartición del mundo no ha sido del todo cordial y pacífica, lo que también a llevado a guerras mundiales, de colonización, invasiones y a la conformación de grandes bloques económicos, como lo son Europa, China, Rusia, EEUU, entre otros.

Esta necesidad de las potencias económicas y sus empresas transnacionales de exportar capitales y mercancías, provoca una lucha feroz entre ellos por el control de los mercados de los países mas débiles, es decir que las potencias económicas se disputan el reparto del mundo, por la vía diplomática, comercial y hasta militar. De esta realidad basta revisar las dos guerras mundiales y la ocupación en Afganistán, y la reciente invasión a Irak.

Bloques Económicos, Estados Unidos, ALCA y Plan Puebla Panamá.

Con la exportación de capitales, que es condición necesaria para que el capitalismo siga funcionando en la etapa imperialista, ya que necesita seguir acumulando para subsistir, se define el reparto del mundo con lo que se van formando lo que conocemos como los Bloques Económicos, en la actualidad en la etapa de globalización neoliberal se han conformado tres grandes bloques económicos: “un primer bloque es el de la Unión Europea de 28 países[1], con los últimos trece que se unieron en el 2004. Este bloque se caracteriza por haber alcanzado un alto nivel de institucionalización como lo es tener moneda única, parlamento supranacional y el proceso fallido, pero aun no abandonado de aprobar una constitución para toda la UE. Un segundo bloque, el bloque asiático, con Japón a la cabeza y que tiene los cuatro países conocidos como los “tigres asiáticos”; Corea del Sur, Hong Kong, Taiwán y Singapur. A este bloque también pertenecen los países agrupados junto a Singapur a la Asociación del Sudeste Asiático[2] y los que forman ANCZERTA[3]. Las ampliación y por tanto sus posibilidades dependen en gran medida de que se logre o no la incorporación de China. En tercer lugar está el bloque americano encabezado por los Estados Unidos y del cual forma parte México y Canadá, que juntos forman lo que se conoce como el TLCAN[4], en este bloque estarían agrupados los 31 países de América Latina y el Caribe, haciendo un total de 34 países en el bloque americano, que están negociando la puesta en marcha de el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA).”[5]. En este escenario aparece cada vez con más fuerza China como una potencia económica que disputa los mercados de cada uno de estos bloques económicos, y la hegemonía a Estados Unidos.

Estados unidos ha intentado consolidar su bloque económico y político con iniciativas como el ALCA, pretende crear un Área de Libre Comercio en toda América, en donde Estados Unidos asegurara su influencia ante el avance de Europa, y China, marcando “su” territorio frente a los otros bloques económicos, sin embargo el escenario geopolítico se ha venido complicando con el viraje en la política internacional que experimenta la región latinoamericana, con países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Costa Rica; entre otros, acercándose a China, Irán, Europa e incluso Rusia que vuelve a resurgir luego de la desaparecida “guerra fría” como potencia mundial.

Estados Unidos a pesar de esta disputa de las otras potencias mundiales y del viraje de los países latinoamericanos en su política exterior, continua con su plan a pesar que algunos hayan “enterrado el ALCA” en mar del plata[6], Estados Unidos a firmado a la fecha varios tratados comerciales, tiene pendiente la firma con otros paises[7], además los países latinoamericanos firman tratados entre ellos por ejemplo El Salvador ha firmado TLC`s con México y Chile, es por esta razón que reafirmamos que el ALCA se sigue construyendo lentamente, ya no como la iniciativa de un gran tratado comercial entre toda América, sino firmando tratados comerciales con cada país.

Es decir que el ALCA es la iniciativa que Estados Unidos impulsa subsumiendo a América Latina y asegurando su hegemonía como potencia imperialista del capitalismo mundial.

El ALCA es una iniciativa que arranca en 1990. El contexto de lanzamiento de la iniciativa por Estados Unidos, tiene como telón de fondo los siguientes hechos: avances en la integración europea, fin de la guerra fría, constitución de un nuevo escenario internacional y pérdida relativa de posiciones de la economía estadounidense a nivel mundial. En el marco de este escenario internacional el principal objetivo de los Estados Unidos con el ALCA es reposicionarse competitivamente a nivel mundial “Lo fundamental pasa a ser el libre movimiento de las mercancías y de los capitales estadounidenses en el hemisferio”.[8]

Y Bush deja esto muy claro en su discurso el 27 de Junio de 1990 “Nosotros esperamos con ilusión el día en que las Américas no sólo sean el primer hemisferio completamente libre y democrático sino también cuando todos sean socios iguales en una zona de libre comercio que se extiende desde el puerto de Anchorage hasta Tierra del Fuego”.

“La promoción del libre comercio es uno de los tres elementos clave en nuestra nueva iniciativa para las Américas. Nuestro segundo pilar es el incremento de las inversiones”.

El proyecto ALCA promovido por Estados Unidos se trata entonces de eliminar las barreras al libre transito de mercancías y a las inversiones, de Estados Unidos, “América para los americanos” en definitiva este proceso se inscribe en las características antes mencionadas:

Reparto del mundo entre los monopolios y oligopolios capitalistas y las potencias mundiales, afianzando la hegemonía de los Bloques Económicos, en nuestro caso de EEUU, la exportación de capitales, la concentración de la producción y del capital en las empresas transnacionales.

Sin embargo el proyecto de expansión del capital estadounidense tiene dos patas sobre las que se sostiene, una de ellas es el ALCA, la otra es lo que se ha conocido como el Plan Puebla Panamá (PPP).

El Plan Puebla Panamá, es una iniciativa parte de la estrategia de integración de Estados Unidos, fue consensuado durante la gira de trabajo del entonces candidato a la Presidencia, Vicente Fox, a partir de diciembre de 2000, y su lanzamiento oficial fue en junio de 2001, sin embargo aunque Fox haya hecho su lanzamiento todo mundo sabe que la autoría intelectual está en Washintong, este plan contempla principalmente, proyectos de infraestructura y de generación de empleo en empresas maquiladoras en toda la región que abarca desde el Estado de Puebla (México) hasta la República de Panamá así como la explotación y aprovechamiento por parte de las transnacionales de la biodiversidad de mesoamérica.

El Plan propone llevar a cabo ocho diferentes iniciativas, que son:

Ø Integración vial

Ø Facilitación del intercambio comercial

Ø Interconexión energética

Ø Integración de los servicios de telecomunicaciones

Ø Desarrollo sustentable,

Ø Promoción del turismo

Ø Desarrollo humano

Ø Prevención y mitigación de desastres naturales

Sin embargo los intereses están claros de los 4,000 millones del dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo invertirá en Centroamérica, en el marco del PPP, el 96.6% se destinará a infraestructura vial e interconexión energética y el 3.4% restante al comercio, desarrollo humano y desarrollo sustentable.[9]

Podemos observar entonces donde están los énfasis del plan esto es a abaratar los costos de producción y de transporte de las mercancías, favoreciendo que las empresas transnacionales se expandan en la zona y garantizando la apropiación de una mayor ganancia en sus inversiones.

Plan Puebla Panamá, Interconexión Eléctrica, SIEPAC.

Uno de los componentes o iniciativas más importantes del Plan Puebla Panamá es la Interconexión Eléctrica, la apuesta principal es integrar el mercado energético MESOAMERICANO para reducir el costo de la electricidad a los usuarios y mejorar la competitividad de las empresas. Los proyectos incluidos en estas iniciativas son:

· Proyecto SIEPAC

· Proyecto Interconexión México-Guatemala

· Proyecto Interconexión Guatemala-Belice

· Área de Electrificación y Energización Rural

· Área de Promoción de las Energías Renovables y Uso de los Biocombustibles.

El Salvador está incluido en el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central-SIEPAC Bajo el proyecto SIEPAC, -Sistema de Interconexión Eléctrica para los Países de América Central- se construirá una línea de transmisión eléctrica de 1.830 kilómetros de extensión y una capacidad de 230 kilovoltios, desde Guatemala a Panamá, con un sistema troncal indivisible de transmisión, que conecta 16 subestaciones transformadoras[10]

El proyecto SIEPAC, desarrollará la primera red de transmisión regional y creará un mercado eléctrico mayorista entre Costa Rica, El Salvador, Honduras, Guatemala, Nicaragua y Panamá.

El objetivo principal es propiciar una mayor apertura del servicio eléctrico y la conformación de mercados eléctricos mesoamericanos, con el fin de atraer el sector privado, sobre todo, en el financiamiento de los nuevos proyectos de generación de energía.

Consideraciones de la Iniciativa de Interconexión Eléctrica en El Salvador[11]

· El SIEPAC es un proyecto clave para la explotación de los recursos naturales de la región Mesoamericana donde se concentran multitud de fuentes energéticas inexplotadas, principalmente hidroeléctricas y geotérmicas. A pesar de que en un primer momento en el PPP se incluían la construcción de centrales de generación energética, éstas se eliminaron ante las resistencias con las que se encontraron, tanto las provenientes del movimiento social como de los financiadores. Todas las Iniciativas del Plan, giran en torno del objetivo de explotar los recursos de la zona estableciendo el marco regulatorío regional que unifique las legislaciones nacionales que permita la simplificación del tráfico de energía.


· El otro gran trozo de pastel que está en juego es el continente sudamericano, con sus vastos recursos naturales, que permiten un potencial de generación energética enorme; y así como por su numeroso mercado de consumidores. Prueba de que la interconexión va más allá de Mesoamérica; es la inclusión reciente de Colombia en la iniciativa, haciendo realidad la posibilidad de interconectar todo el continente. Paralelo al PPP, en el cono Sur se está gestando el proyecto de Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana “IIRSA”[12] con parecidos objetivos que el primero. El resultado probable de esta fusión es que el mercado eléctrico de todo el continente quedará concentrado en unas pocas empresas, tal y como se puede observar actualmente, el monopolio estatal se convertirá en uno privado tal y como ocurre en El Salvador.

· El PPP y esta iniciativa responden a la lógica de los Tratados de Libre Comercio y del ALCA puesto que se dota de la infraestructura necesaria para que las compañías nacionales y extranjeras exploten el mercado eléctrico regional sin trabas en cuanto a la inversión o al comercio. Los monopolios estatales se sustituirán por los privados como ya sucede en parte actualmente con ENDESA, UNION FENOSA, Electricidad de Portugal, Coastal Corporation, Hydro-Quebec International, AES, IBERDROLA, Duke Energy International, Teco Power Services, Constellation Power, ENRON. Hablamos de un jugoso mercado con más de 5.2 millones de abonados al servicio de energía eléctrica que representa unos ingresos anuales de 2.000 millones de dólares.

· Por otro lado, el Plan Colombia se vincula con este capítulo por la importancia del enclave geográfico de este país, puente entre el centro y el Sur de América. Este Plan ha conseguido que la presencia militar de los EE.UU. en la zona se fortalezca y consolide defendiendo los intereses económicos norteamericanos en la zona.

· EL SIEPAC, lejos de impulsar un proyecto de energías renovables para la región, se presenta como un valedor de la construcción de centrales del tipo hidroeléctrico, eléctrico, térmico o geotérmico caracterizadas por sus devastadores impactos ambientales y por incrementar la dependencia a combustibles fósiles (principalmente derivados del petróleo). Un análisis objetivo de la región determinaría que la generación de energía solar, hidro, biomasa o eólica son los métodos ideales a explotar tanto desde el punto de vista económico como ambiental y social. En vez de eso, la lógica imperante es el de las multinacionales que controlan el mercado eléctrico y que pretenden continuar con un insostenible modelo energético devorador de recursos naturales auspiciado por organismos internacionales como el Banco Mundial, el BID o el BCIE entre otros. La tardía inclusión del proyecto de energías renovables en esta Iniciativa es una cortina de humo que demuestra una vez más la doble moral utilizada en el PPP.

· El MER, puede suponer una reducción del coste por megavatio hora; pero el beneficio queda en manos de las compañías y no de los consumidores tal y como se prueba en el caso de El Salvador, “el alumno más avanzado en la liberalización del mercado eléctrico”. Al no existir un férreo control sobre las multinacionales encargadas de la compra y venta de energía, éstas aprovechan para comprar barato y vender caro, sin que el estado pueda hacer nada para remediarlo. El mercado queda como garante de abastecer al país de la energía necesaria sin que exista una regulación al respecto, justo al contrario de lo que sucede en otros países del istmo, como Costa Rica, Honduras o Panamá. Igualmente los beneficios prometidos con la privatización respecto a la mejora en las fallas del sistema, la reducción de tarifas, la atención al cliente o la electrificación del territorio han resultado ser insuficientes o en muchos casos contraproducentes. Todos estos hechos prueban que el modelo que defiende el PPP, es sinónimo de pobreza para muchos y riqueza para una minoría.

· Se producirá una pérdida de soberanía nacional en cuanto que la política energética, pasa parcialmente a manos de un ente regional contenido en el SIEPAC. Los intereses nacionales en esta materia se verán supeditados por los de las multinacionales que operen en el mercado regional. Estos criterios perjudicarán a los más desfavorecidos, precisamente a aquellos que menciona el documento oficial del PPP que quieren sacar de la pobreza.

· La participación de la española ENDESA en el SIEPAC es otra prueba de los verdaderos intereses que se quieren ocultar desde los Gobiernos. Organismos Internacionales y las multinacionales implicadas en el PPP. Conocida ya por los pueblos indígenas latinoamericanos por sus agresivas estrategias de mercado, ENDESA es una de las multinacionales que extraerá un jugoso negocio con este Plan. Aportando un porcentaje no superior al 15% del coste total del proyecto se hace con el control de la EPR, que le permitirá extraer y repatriar a España suculentos beneficios. El apoyo del gobierno español, no se ha reducido a palabras, sino que financia parte del PPP utilizando fondos de cooperación al desarrollo (el Fondo V Centenario gestionado por el BID) que por ley, deberían estar orientados a la lucha contra la pobreza.

· El costo derivado de la construcción de los megaproyectos asociados a esta Iniciativa no correría a cargo de las multinacionales que a la postre se beneficiarían con miles de millones de dólares, sino que será a cargo de los países centroamericanos. Todos los fondos ofrecidos tanto por los organismos internacionales (BID y BCIE principalmente) y gobiernos como el español esta pasando a engrosar la ya abultada e impagable deuda externa de nuestros países.



[1] “Imperialismo fase superior del capitalismo”, 1916,Vladimir Ilich Lenin.

[2] Editores Críticos, “Economía Crítica”, 1ª Edición, 199x, Aquiles Montoya

[3] La Mercancía, Capítulo I, Tomo I, “El Capital”, Carlos Marx

[4] Asociación Equipo Maíz, “Qué es el Imperialismo”, 1ª Edición, 2007, Cesar Sención Villalona.

[1] Los primeros quince países que formaban parte de la Unión Europea eran: Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Suecia, Finlandia y Austria. A estos países se han unido en el 2004 los siguientes: Chipre, Malta, Polonia, República Checa, Estonia, Eslovaquia, Hungría, Lituania, Eslovenia, Letonia, Turquía, Rumania y Bulgaria.

[2] Además de Singapur en el Sudeste Asiático están agrupados Tailandia, Malasia, Indonesia, Brunei y Filipinas.

[3] Los países que forman ANCZERTA son Australia y Nueva Zelandia.

[4] TLCAN: Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

[5] Reflexiones sobre el ALCA y su impacto en la sociedad hondureña, Eugenio Sosa,www.rebelion.org

[6] Expresión del presidente Venezolano Hugo Chávez Frías, en la III Cumbre de los Pueblos de América ante el fracaso de Estados Unidos de imponer el ALCA en la IV Cumbre de Las Américas.

[7] Están pendiente de firma en el congreso de EEUU los Tratados Comerciales con Perú, Colombia y Panamá.

[8] Reflexiones sobre el ALCA y su impacto en la sociedad hondureña, Eugenio Sosa,www.rebelion.org

[9] Villalona, Cesar Augusto, “Tratados de integración y Plan Puebla Panamá”, www.rebelion.org

[10] Ornilla, Bermard, “Los Megaproyectos del Plan Puebla Panamá en El Salvador”, CEICOM.

[11] Ibid.

miércoles, 7 de mayo de 2008

El valor, el dinero y la Reserva Federal

Jorge Gómez Barata

Habilitado por constituciones y leyes, los gobiernos o bancos centrales pueden crear dinero, lo que no pueden es crear riquezas. La paradoja convierte en irracional el sistema monetario internacional regido por la Reserva Federal de los Estados Unidos y otra media docena de bancos centrales.

En magnificas historias los niños se familiarizan con el drama del avaro que en el desierto, sentado sobre un baúl de dinero clama por un sorbo de agua. La anécdota recuerda que el dinero sólo sirve cuando puede comprar algo que ha sido previamente producido y probar la tesis sostenida, entre otros por Carl Menger, economista liberal que, como Marx, atendió los factores subjetivos presentes en el comportamiento económico. “El dinero ─ afirmó ─ no es una cantidad que pueda generarse a partir de la nada, sino una cualidad que el mercado descubre en los bienes…”

Adam Smith, David Ricardo y Carlos Marx, liberales los primeros y comunista el segundo, aunque con matices y formulaciones personales coincidieron en que el valor no es un don natural de las cosas, sino es una cualidad que el trabajo o la fuerza de trabajo incorpora a las mercancías o los servicios, no de una vez y para siempre sino en las sucesivas fases del proceso producción, intercambio y consumo. En sentido estricto: “El valor de las mercancías se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas”

Marx completa el razonamiento al esclarecer que el dinero no sólo no es la riqueza, sino que ni siquiera es el capital. El capital según su aceptado punto de vista es una relación social que tiene como eje a la producción e incluye: el dinero, la fuerza de trabajo, las materias primas, los medios de producción que interactuando a lo largo de un dilatado proceso llega hasta el usuario final. Todo ello en contextos sociales concretos, condicionados por realidades históricas.

Con dinero se adquiere fuerza de trabajo, materias primas y medios de producción para, en concordancia con las necesidades y las demandas, a su vez sesgadas por multitud de factores materiales y culturales, indican qué se debe producir. No es la cantidad de dinero lo que determina las necesidades, sino a la inversa. Los bienes existentes determinan la cantidad de dinero que necesita la sociedad para hacerlos circular. El problema radica en que ninguna sociedad, excepto la de consumo, produce cosas que no necesita y a precios que la gente no puede pagar.

La relación es arto compleja porque entre otras cosas, al incluir la fuerza de trabajo y su reproducción, implica a los obreros y sus familias con lo cual el proceso revela sus lados humanos, dejando de ser una relación entre cosas para convertirse en una compleja interacción entre personas sensibles y emotivas y las cosas.

Según todas las evidencias, sólo existen tres formas del dinero: dinero metálico, es decir oro o plata puros con un valor intrínseco real, dinero metálico constituidos por piezas las que las autoridades emisoras atribuyen un valor que lleva impreso y papel moneda de curso obligatorio con un respaldo inequívoco; en épocas anteriores por una determinada cantidad de oro y luego por ser una obligación contraída por los estados.

Los dólares creados por un cartel de bancos privados llamado Reserva Federal, que no están respaldados por ninguna cantidad de oro o plata ni son obligaciones del Estado norteamericano, son como un estado de ánimo. Esa levedad y ausencia total de garantías es lo que hace que un suceso no económico como el ataque a las Torres Gemelas, un comentario de alcoba de Alan Greenspan o un exabrupto de George W Bush, estremezca las bolsas y haga que enormes masas de dinero cambien de mano, incluso se esfumen. La humanidad no puede vivir eternamente bajo la incertidumbre de esa ruleta rusa ni la economía mundial puede ser eficiente.

Para los clásicos de la economía, la cantidad de dinero que la sociedad necesita se relaciona con sus necesidades, o lo que es lo mismo con el valor de las mercancías y los servicios necesarios para satisfacerlas, fenómeno que espontáneamente se asocia con las capacidades de la producción para crearlas. Cada vez que una mercancía es consumida es un valor que desaparece, sin que ocurra lo mismo con los billetes conque se pagó. Cuando se trata de carne o bananas no hay problemas porque ni en los peores ejemplos se trata de consumos irracionales, cosa que no ocurre con los misiles, las bombas y las guerras.

En esencia, mientras circule en cantidades asociadas a las necesidades reales y racionales, reflejo de los valores creados, no importa si el dinero es de metal o de papel. Los problemas comienzan cuando el sistema pierde racionalidad y para atender necesidades superfluas o absurdas, como por ejemplo el gasto militar, los excesos burocráticos, la publicidad y la represión, entre otros, emite exorbitantes cantidades de dinero creado de la nada y que es tan superfluo como las necesidades que intenta satisfacer.

martes, 6 de mayo de 2008

El FMI y el hambre

Serge Halimi
Le Monde Diplomatique

Traducido por Caty R.


El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) prometieron que el aumento de los flujos de mercancías contribuiría a erradicar la pobreza y el hambre. ¿Cultivos alimentarios? ¿Autonomía alimentaria? Se había encontrado algo más inteligente: se abandonaría la agricultura local o se orientaría hacia la exportación. Así se obtendría el mejor partido, no de las condiciones naturales -más favorables, por ejemplo, para el tomate mexicano o la piña filipina-, sino de los costes de explotación, más bajos en estos dos países que en Florida o en California.

El agricultor de Malí dejaría su alimentación en manos de las empresas cerealistas de la Beauce o el Midwest, más mecanizadas, más productivas. Abandonaría sus tierras e iría a engrosar la población de las ciudades para convertirse en obrero de una empresa occidental que habría deslocalizado sus actividades con el fin de aprovecharse de una mano de obra más barata. Al mismo tiempo, los Estados costeros de África reducirían la carga de su deuda externa vendiendo sus derechos de pesca a los barcos-fábricas de los países más ricos. Por lo tanto a los guineanos ya no les quedaría más remedio que comprar conservas de pescado danesas o portuguesas (1). A pesar de la contaminación suplementaria causada por los transportes, el paraíso estaba garantizado. Y los beneficios de los intermediarios (distribuidores, transportistas, aseguradoras y publicistas), también…

De repente el Banco Mundial, que prescribió este modelo de «desarrollo», anuncia que treinta y tres países van a conocer los «motines del hambre». Y la OMC se alarma por la vuelta al proteccionismo al observar que varios países exportadores de productos alimentarios (India, Vietnam, Egipto, Kazajstán…) han decidido reducir sus ventas al extranjero con el fin -¡qué desfachatez!- de garantizar la alimentación de su población. El norte se ofende rápidamente por el egoísmo de los demás. Es porque los chinos comen demasiada carne, por lo que los egipcios se quedan sin trigo…

Los Estados que siguieron los «consejos» del Banco Mundial y el FMI sacrificaron su agricultura alimentaria. Por lo tanto ya no pueden reservarse el uso de sus cosechas. Pues bien, pagarán, es la ley del mercado. La Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) ya ha calculado el encarecimiento disparatado de su factura de importación de cereales: el 56% en un año. Lógicamente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), que alimenta todos los años a setenta y tres millones de personas en setenta y ocho países, reclamó 500 millones de dólares suplementarios. Esas pretensiones se debieron de juzgar extravagantes, ya que el PMA únicamente consiguió la mitad. Sin embargo sólo mendigaba el importe de algunas horas de guerra en Iraq y la milésima parte de lo que la crisis de las subprimes va a costar al sector bancario, generosamente ayudado por los Estados. Se pueden calcular las cosas de otra forma: el PMA imploraba, en nombre de millones de muertos de hambre… el 13,5% de las ganancias que obtuvo el año pasado, él sólo, John Paulson, dirigente de un fondo especulativo demasiado inteligente para prever que cientos de miles de estadounidenses caerían en la quiebra inmobiliaria. Se ignora cuánto beneficio producirán, y a quiénes, las hambrunas que ya han comenzado, pero en una economía moderna nunca se pierde nada.

Porque todo se recicla; una especulación sustituye a otra. Después de abastecer la burbuja de Internet, la política monetaria de la Reserva federal (FED) animó a los estadounidenses a endeudarse. E infló la burbuja inmobiliaria. En 2006, el FMI todavía consideraba que: «Todo indica que los mecanismos de asignación de créditos en el mercado inmobiliario de Estados Unidos siguen siendo relativamente eficaces». Mercado-eficacia: ¿no se deberían soldar estas dos palabras de una vez por todas? La burbuja inmobiliaria estalló. Entonces los especuladores rehabilitan un viejo filón: los mercados de cereales. Compran contratos de entrega de trigo o arroz para el futuro y esperan para revenderlos mucho más caros. Lo que mantiene la subida de los precios y el hambre…

Y entonces, ¿qué hace el FMI dotado, según su director general, de «el mejor equipo de economistas del mundo»? Explica: «Una de las maneras de solucionar el problema del hambre es incrementar el comercio internacional». El poeta Léo Ferré escribió: «Para que incluso la desesperación se venda, sólo hace falta encontrar la fórmula»

Parece que ya la han encontrado

(1) Lectura: Jean Ziegler, «Los refugiados del hambre», marzo de 2008.

* El título original en francés, «FMI – FAIM», es un juego de palabras formadas por las mismas letras que, al cambiarlas de posición, convierten «FMI» en «FAIM» (hambre).

Original en francés: http://www.monde-diplomatique.fr/2008/05/HALIMI/15859

Serge Halimi es periodista del mensual Le Monde diplomatique, y autor del libro Les Nouveaux Chiens de Garde (Los nuevos perros guardianes), Raisons d’agir, 2ª edición, 2005.

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y la fuente.

martes, 11 de marzo de 2008

«TLC, una amenaza para el ser humano y el medio ambiente», Raúl Moreno

Las organizaciones sociales mantienen una constante lucha contra el Tratado Libre Comercio denunciando la grave amenaza a los sectores más vulnerables de la población en beneficio de las grandes corporaciones. Foto: Diario Colatino/Il
Las organizaciones sociales mantienen una constante lucha contra el Tratado Libre Comercio denunciando la grave amenaza a los sectores más vulnerables de la población en beneficio de las grandes corporaciones. Foto: Diario Colatino/Il


Leonor Cárdenas
Redacción Diario Co Latino

«El Tratado de Libre Comercio (TLC), constituye un instrumento político de dominación al servicio del capital corporativo estadounidense, el cual es una amenaza para el ser humano y el medio ambiente», manifestó Raúl Moreno, representante de la Red Sinti Techan.

Para Moreno, a dos años de implementado el TLC en el país, este ha «transgredido nuestro marco constitucional violando los derechos humanos y generando impactos negativos en las personas consumidoras, trabajadores y trabajadoras, en el medio ambiente y en los sectores productivos nacionales, especialmente en la producción de granos básicos, la agro industria lechera y el sector informal de la economía».

«En contraposición, al discurso promovido por el gobierno para legitimar el CAFTA, como motor de las exportaciones, la inversión extranjera y en consecuencia del crecimiento económico y la generación de empleo, durante los dos primeros años de vigencia del TLC, la balanza comercial del país, ha profundizado su déficit, no sólo por la incapacidad de la economía salvadoreña de elevar significativamente sus exportaciones, sino por los niveles de dependencia de las importaciones de Estados Unidos a El Salvador».

Según datos proporcionados por el Banco Central de Reserva, en septiembre de 2007, el país presentó un crecimiento del 10.9% en el déficit de la balanza comercial. Con relación a septiembre de 2006, el CAFTA, ha reforzado las «históricas» relaciones de dependencia comercial del país de los Estados Unidos.

«Pues la balanza comercial con ese país profundizó su déficit en el 2007 en más de 12.7%, mientras que la exportaciones hacia Estados Unidos se incrementaron en un 7.6%, y las importaciones crecieron más del 8.8%».

«La brecha comercial, entre El Salvador y los Estados Unidos, se profundiza, se ensancha cada vez más con el TLC, esto demuestra que no es suficiente la liberalización comercial para desarrollar la capacidad de exportador de una economía como la salvadoreña», agregó Moreno.

Por su parte, Ángel Ibarra, representante de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES), dijo que entre las estructuras de las exportaciones salvadoreñas a Estados Unidos, figura en primer lugar el Alcohol Etílico, seguido del café, azúcar, artículos de oro o chapiados en oro, melaza de caña y camarones.

«A diferencia de El Salvador, las importaciones procedentes de Estados Unidos se concentran principalmente en aceite diesel, teléfonos celulares, maíz amarillo, lubricantes, trigo, soya, entre otros», agregó.

Ibarra aseguró que el CAFTA, «ha dejado establecido el marco jurídico necesario para empujar la siguiente generación de reformas neoliberales, tendientes a proseguir con la privatización de los servicios públicos y de utilidad pública que aún administra el Estado».

Tanto Ibarra como Moreno, consideran que los planteamientos de ENADE 2007, han señalado claramente el rumbo del país «avanzar en la concesión de puertos, aeropuertos, carreteras, servicios de salud, ambientalistas, tratamiento de desechos sólidos, servicios de agua potable y saneamiento, incluyendo la privatización del recurso hídrico, lo cual ya está legalmente establecido en el país».

«Podemos ver que a dos años de vigencia del CAFTA, la crisis de desabastecimiento de medicamentos en la red de hospitales públicos y el ISSS, se ha profundizado, esto a consecuencia de las restricciones que el tratado impone en materia de propiedad intelectual a la producción y comercialización de medicamentos genéricos», agregó Moreno.

En este sentido, Moreno hizo un llamado a la población salvadoreña «a estar atenta al avance de las negociaciones de otro TLC, contenido en el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Centroamérica, el cual representa una amenaza adicional a la soberanía nacional y a los derechos del pueblo salvadoreño», manifestó.

martes, 26 de febrero de 2008

Ante la campaña de represión contra SUNTRACS y FRENADESO

CAMPAÑA REGIONAL CONTRA LA FLEXIBILIDAD LABORAL

COMUNICADO DE PRENSA

La falta de normas que garanticen real y eficazmente la seguridad en la construcción, ha convertido esta industria en una trampa de muerte para los obreros panameños. Esto es constatado en las estadísticas de mortalidad en dicho sector, que en los últimos cinco años ha cobrado la vida de 95 trabajadores.

Ante esta situación el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (SUNTRACS) viene desarrollando una legítima lucha porque se establezca un Reglamento de Seguridad en la Construcción, contra el alto costo de la vida y por un aumento general de salarios.

Estas genuinas exigencias de los trabajadores panameños gozan del respaldo de diversas organizaciones en todo el país, entre docentes, campesinos, indígenas, estudiantes, organizaciones comunitarias y defensores de los derechos humanos.

Tales reivindicaciones han encontrado por respuesta de parte de las autoridades del Gobierno de Panamá, una feroz represión de la protesta social signada por hechos de brutalidad policial suscitados el día martes 12 de febrero, que terminaron con la vida del dirigente obrero Al Iromi Smith de un disparo a quema ropa por la espalda por unidades policiales. Estos quedaron registrados en las imágenes de los despachos noticiosos que dieron la vuelta al mundo; siendo el tercero en ocho meses, junto a Osvaldo Lorenzo y Luiyi Argüelles.

De cara a estos hechos las 63 organizaciones centroamericanas que conformamos la Campaña Regional Contra la Flexibilidad Laboral, de la cual SUNTRACS y FRENADESO son parte, expresamos a la opinión pública nacional e internacional nuestra más profunda preocupación por el clima de inseguridad al que se viene sometiendo a la clase trabajadora panameña. Los hechos referidos anteriormente representan una violación a los derechos humanos y sindicales, lo que demanda la solidaridad y el acompañamiento de toda la comunidad internacional.

La Campaña Regional Contra la Flexibilidad Laboral mantendrá una actitud vigilante y de seguimiento, respaldando la solicitud de SUNTRACS ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que el gobierno panameño implemente inmediatas medidas cautelares al compañero Saúl Mendez y sus familiares, situación que amerita se extienda al resto del Comité Ejecutivo del SUNTRACS, dado el clima de arrestos ilegales, de criminalización y penalización de la protesta social y las labores sindicales, imperantes en Panamá.

Asimismo la Campaña manifiesta el total respaldo a las demandas contenidas en el Pliego de Peticiones de SUNTRACS y FRENADESO, presentado al gobierno de Panamá en agosto de 2007.

Por todo lo anterior, nuestra Campaña demanda lo siguiente:

Que se realicen investigaciones inmediatas, exhaustivas y eficaces sobre los asesinatos y violaciones a la integridad física de los dirigentes sindicales, que logren identificar a los responsables para aplicarles las sanciones penales correspondientes y que dichos actos no queden en la impunidad.

Que el Estado Panameño adopte y respete las medidas necesarias para proteger los derechos humanos y laborales y en especial a estos dirigentes sindicales en su labor de defensa de Derechos Humanos y los proteja de cualquier otro acto que pretenda atentar contra los mismos.

En la medida que el gobierno ignore las demandas de los trabajadores de la construcción, la Campaña adoptará todas las acciones pertinentes de solidaridad internacional, sin descartar el apoyo a SUNTRACS, para la presentación de una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos contra el Estado panameño.

Dado en la Ciudad de Panamá a los 26 días del mes de febrero de 2008.

lunes, 18 de febrero de 2008

La Libertad de Elegir de Milton Friedman ¿existe un sistema de libertades?

Ivan Claros|Asociación de Estudiantes de Economía Alternativa

Renunciar a la libertad es renunciar a la calidad del hombre,

a los derechos de la Humanidad, incluso a sus deberes.

No hay recompensa posible para aquel que renuncia a todo

Juan Jacobo Rousseau

Desde el surgimiento de la economía moderna hasta nuestros días, una disyuntiva central entorno a la cual a girado gran parte del debate teórico económico y la lucha ideológica y política, ha sido la relación antónima entre Estado y mercado.

Una postura muy reconocida y prestigiada a favor del mercado en los últimos 30 años ha sido la del economista Milton Friedman, quien posee una de las más importantes obras de la escuela neoclásica, donde se encuentran de manera clara los fundamentos teóricos de esta doctrina post modernista y post liberal.

El libro, titulado con el sugestivo nombre de “Libertad de Elegir”, es un ataque con toda alevosía hacia el socialismo y esboza la tesis básica de los liberales: que cuando se intenta regular el mercado, lo que se obtiene es un desastre. Por eso se intenta demostrar como una economía de libre mercado en contra posición a la intervención del Estado, es la mejor alternativa para la sociedad.

Para Friedman, la economía de libre mercado o libertad económica es parte del sistema de libertades, que esta compuesto además por las libertades políticas. Es mas “la libertad económica es un requisito fundamental de la libertad política”[1], lo cual tiene sentido en otro contexto, pero no bajo la lógica liberal. El argumento que subyace bajo este planteamiento es que se evite la concentración de poder, pero haciendo referencia únicamente al político, ya que “la libertad económica reduce el área sobre la que se ejerce el poder político”[2] o en su defecto compensa cualquier concentración de poder político. Lo se que omite intencionalmente es que la libertad económica también produce concentración de poder, que en este caso se da en las grandes empresas, es decir el mercado debe someter a la política y por tanto al Estado.

Esta es una cuestión que muestra el enredo en el que cae Friedman y que lo lleva a plantear algunas veces de manera inocente y otras de manera cínica la naturaleza del sistema que defiende y promueve. Tal es así que, para él, la combinación de poder económico y político en las mismas manos es una formula segura para llegar a la tiranía.

Pero, ¿como es capaz de lanzar tal aseveración? Únicamente ignorando concientemente la realidad objetiva. Al poseer poder económico, las empresas pasan a controlar el Estado y por tanto adquieren el control político, es decir concentran en una sola mano ambos poderes. ¿Acaso no era así hace 40 años?, ¿Acaso no es así en la actualidad?

Entonces lo que existe en realidad bajo el supuesto sistema de libertades, no es la libertad de elegir, sino una tiranía, la tiranía del mercado o mas específicamente la tiranía de las empresas transnacionales. Por tanto no es casualidad que el primer capitulo de su libro y sobre el que se basa este ensayo, sea el poder del mercado, porque se refiere al poder de quienes ya sabemos.

El Salvador es un buen ejemplo, de lo que es la tiranía del gran capital, esto incluso independientemente de los diferentes modelos implementados. La clase dominante ósea el poder económico, ya sea bajo la forma de oligarquía cafetalera o de capital financiero siempre ha tenido el control del aparato del Estado, esto ha provocado tiranía como bien dice Friedman. En los setenta y ochenta se presentaba con rostro de dictadura militar, en los tiempos actuales, luego de los acuerdos de paz, que no rompieron tal situación, se manifiesta como democracia burguesa, aunque se siga prodigando en el discurso de los apologistas del mercado, que vivimos en un sistema de libertades.

Por otra parte, como ya hubo el atrevimiento de negar la existencia de libertades en una economía de mercado, es necesario analizar detenidamente que implica entonces la libertad y que implicaría entonces la libertad económica y la libertad política.

En tal sentido nos referiremos a la libertad como la realización plena de la condición humana[3]. Tal condición supone aspectos económicos y espirituales.

En cuanto a lo económico o material, la libertad planteada por Friedman, tiene a su base la mano invisible de Adam Smith, es decir que la búsqueda de alcanzar intereses individuales o el egoísmo personal, redundara en beneficio para la sociedad. El autor plantea además que el hallazgo clave de Adam Smith consistió en afirmar que todo intercambio voluntario genera beneficios para las dos partes y que mientras la cooperación sea estrictamente voluntaria, ningún intercambio se llevara acabo, a menos que ambas partes obtengan con ello un beneficio.[4]

Según Friedman, el mecanismo que realiza esta tarea sin necesidad de “dirección central” es el sistema de precios, que permite a las personas cooperar pacíficamente en una fase de sus vidas, mientras que en las demás, cada uno se dedica a sus propios asuntos.[5] Que el precio, la forma aparencial del valor de las mercancías, sea lo que dirija el intercambio, es natural desde el punto de vista neoliberal, ya que con ello se oculta el carácter social de dicha categoría y mucho mas importante aun, se oculta el origen de la ganancia y la explotación capitalista, para imponer el individualismo.

El intercambio en estos últimos tiempos, sea ha sofisticado, tomando gran efervescencia a través los tratados de libre comercio, vendidos como la gran oportunidad de obtener desarrollo para los países, por cuanto la libre movilidad de mercancías y de los propios capitales genera mayores niveles de prosperidad para todos. Lo cierto es que aquí se halla una primera limitante para la libertad económica, ya que la dichosa libertad es únicamente para las cosas, pero no para la gente, llegando al extremo de levantar muros para que no halla movilidad de personas. Con ello, la libertad es discriminatoria, por tanto no es libertad.

Otro argumento esgrimido a favor de la libertad económica, es que la posibilidad de coordinación mediante la cooperación voluntaria se basa en la proposición elemental, aunque ha sido negada muchas veces, de que en una transacción económica ambas partes se benefician cuando ambas partes transan en forma voluntaria e informada.[6]

Para refutar lo anterior solo tenemos que recurrir a las relaciones sociales de producción, es decir, a las relaciones entre trabajador y el patrono. El trabajador que solo posee su fuerza de trabajo, esta obligado a venderla al capitalista para poder subsistir. Bajo esta circunstancia el patrono impone sus condiciones de acuerdo a sus intereses, resultando que al trabajador se le paga incluso por debajo del valor de su fuerza de trabajo, que se le somete a malas condiciones laborales y a mecanismos de sobre explotación como la flexibilidad laboral. En otras palabras, en esta transacción económica, solo una de las partes – la poderosa económicamente – es la que sale beneficiada.

En este punto, de las relaciones de producción, es que el trabajo se vuelve deshumanizante, ya que el control total de los procesos productivos en el consumo de la fuerza de trabajo, por parte de la burguesía, perdiendo así la capacidad realizadora que lo caracteriza, transformándose en trabajo alienado. Por tanto, si es un trabajo que no contribuye a la realización de la condición humana, sino que por el contrario deshumaniza, es un trabajo que no es libre.

En el plano de la elección de lo que se desea consumir, la libertad también es solo apariencia. Solo se puede elegir si se posee el dinero necesario para comprar, por tanto aquellos que no lo tienen no son sujetos de libertad y aquellos que si lo tienen, poseen mas libertad de elegir en cuanto mas ostentan. Este seria la situación del quintil de mayores ingresos en el país, por el contrario, los de menores ingresos, o incluso los que viven en extrema pobreza como la gente del municipio de Torola en Morazán no son personas libres, es mas, el gobierno debe darles en concepto de subsidio para que puedan consumir, denotando así que el sistema de libertades que pregonan tanto los apologistas del mercado no es para todos.

Si de libre competencia se refiere, esta tampoco existe, por lo menos en lo que respecta a la gran empresa. Para competir se requiere de capacidad económica y capacidad técnica o de producción, que repercuta en la productividad, pero esta se encuentra limitada a un pequeño porcentaje de empresas, lo que imposibilita -además de otras trabas de tipo políticas- que otras entren a competir. Sumado a esto, se encuentra la tendencia natural de las empresas a coludir por el reparto de los mercados y el establecimiento de los precios. De lo anterior, en el país fácilmente se hallan ejemplos como la telefonía, la banca, la distribución de gasolina, etc.

Por cuanto se pueda decir que lo que ocurre, es que en el país no hay libertad tal cual la presenta Friedman, se debe entonces mencionar que la economía de El Salvador es catalogada como la segunda economía mas libre de América Latina y la décimo octava de una lista de 141 países según el Instituto Cato de Estados Unidos y el Instituto Fraser de Canadá.[7] Además El Salvador tiene un tamaño de gobierno favorable para esta evaluación ya que en este indicador obtuvo 9.3 puntos, lo que indica que la intervención estatal es mínima. Si esto no es libre mercado, entonces ¿Qué es?

En lo que respecta a la libertad política, tomando las ideas del mismo Friedman, pero bajo un concepto de libertad ético y social, si no hay libertad económica, tampoco hay libertad política. Y es que la libertad para este autor no tiene un sentido de conciencia, sino la libertad para ser competitivo y ésta última sería no sólo la base de la economía, sino la de la sociedad misma.[8]

Existen varios ángulos para analizar la seudo libertad política que genera el capitalismo y el neoliberalismo. Uno de estos ángulos básicos es la relación entre mercado y democracia.

Para autores como Atilio Borón[9] el neoliberalismo es incompatible con la democracia. Plantea que el mercado es una institución social y económica que tiene una lógica profunda e insanablemente antidemocrática. Es un espacio en el que se compran y venden mercancías. La democracia, por el contrario, es un sistema que le confiere a la ciudadanía un conjunto de derechos importantes en materia de salud, educación, seguridad social, recreación, que deben ser de acceso universal. Es decir, “des-mercantilizados.” Mercado y democracia se mueven según lógicas completamente contradictorias. Cuando hay más mercado, hay menos democracia. Más mercado implica, por ejemplo, privatizar todo el sistema educativo y eso significa que menos gente va a acceder a los distintos niveles de formación. Más mercado es convertir, como ha ocurrido en nuestros países, a la salud en mercancía. En la medida que se avanza en la mercantilización, la democracia va vaciándose de todo contenido.[10]

También en este ámbito se nos presenta la libertad de elegir a nuestros gobernantes, solo que como ya se dijo antes, esto se hace dentro del juego del sistema político burgués, donde el poder económico inclina la balanza a su favor, ya que son dueños de los medios de comunicación, gastan gran cantidad de recursos en sus campañas, contratan agitadores, regalan baratijas y hasta compran votos y voluntades. Con lo cual, la libertad es aprisionada y a la gente se le conduce a votar, no por el candidato que responde a sus intereses, - si acaso hay alguno - sino por el candidato de sus opresores. Esta situación se repite constantemente en El Salvador, donde se llega al caso de presidentes con una gran popularidad pero que son impopulares.

Dentro de la lógica burguesa, la democracia es un ritual donde se convoca al pueblo simplemente a participar en unos comicios donde su resultado no tiene ninguna importancia, porque de todas maneras van a gobernar la burguesía y sus aliados, nacionales e internacionales, a través de su control sobre los dispositivos de formación de la opinión pública y sus mecanismos de coerción e imposición. En este sentido, son democracias sin ciudadanos, porque el ciudadano es sujeto de derechos imprescriptibles.[11]

Aunque existen - como bien se dijo antes - muchos ángulos desde donde ver la libertad política, como el libre pensamiento, la libre expresión, etc. Uno en particular nos interesa, que es de reciente data y que guarda una enorme vinculación con lo económico.

Nos referimos a la forma en que se aplican todas las medidas que demanda el neoliberalismo. Como todas estas son impopulares, existe necesidad de utilizar mecanismo alternos para su implementación. Según Naomi Klein[12], Friedman fue uno de los primeros que comprendió esto, por eso fue atraído a la “doctrina del choque.”

Esta doctrina aconseja a los políticos aplicar de inmediato después de una crisis todas las medidas dolorosas o difíciles, antes que la gente pueda recuperarse, a lo cual llamo “tratamiento de choque económico” [13] , entonces ¿de que libertad estamos hablando? Si de lo que se trata es de manipular las mentes y los sentimientos de las personas para alcanzar objetivos económicos y políticos, entonces no estamos hablando de libertad.

Y es que, si el neoliberalismo genera condiciones de polarización, de exclusión y tensión social que son absolutamente incompatibles con el funcionamiento de un modelo democrático, por lo cual no son raras las protestas y las dificultades que ha habido en toda América Latina en los últimos tiempos, no es raro que desde los adoradores del mercado como Friedman, se den este tipo de iniciativas antidemocráticas.[14] Ya que esta doctrina solo se puede llevar a cabo a costa de debilitar la democracia, de desfigurarla por completo como ocurre hoy en América Latina.

Por ello, es que si democracia y mercado son antagónicos, las libertades políticas también lo son con las libertades económicas y por tanto el fabuloso sistema de libertades esbozado por Friedman y alabado por los neoliberales, no deja de ser una caricatura mas con la cual se pretende continuar enajenando las conciencias.

Una economía de libre mercado, no deja de ser una forma particular que reviste el capitalismo. La cuestión central no se encuentra en resolver la dislexia entre mercado y Estado, sino en como se transforman las relaciones sociales de producción capitalistas y como se acaba con el fetichismo de la mercancía, así mismo, como se avanza en la participación política de mujeres y hombres libres, realizados y convertidos en sujetos de su destino. Esa si es la mejor opción para la sociedad.



[1] Friedman Milton, Libertad de Elegir, Ediciones Orbis 1983, Pág. 17

[2] Ibíd.

[3] Montoya Aquiles, Para ser humanos necesitamos ser libres.

[4] Friedman Milton, Libertad de Elegir, Ediciones Orbis 1983, Pág. 16

[5] Beyer Harald, Selección de escritos económicos y políticos de Milton Friedman, Centro de Asuntos Públicos, Chile.

[6] Ibíd.

[7] La Prensa Grafica, 9 de junio de 2007.

[8] García Moisés, Enrique. ¿Libertad de Elegir? Hacia un Nuevo Liberalismo Económico

[9] Atilio Borón es el investigador principal del CONICET y Profesor titular de Teoría Política Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

[10] Fernando Arellano Ortiz, CRONICON, “Atilio Boron plantea alternativa al neoliberalismo” 07/09/2007

[11] Ibíd.

[12] Naomi Klein es periodista y autora del libro: The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism" (La doctrina del choque: El auge del capitalismo del desastre)

[13] Goodman Amy, Democracy Now. La Doctrina del Choque de Naomi Klein,

[14] Fernando Arellano Ortiz, CRONICON, “Atilio Boron plantea alternativa al neoliberalismo” 07/09/2007

miércoles, 13 de febrero de 2008

La crisis sistémica como oportunidad

Wim Dierckxsens|colaborador de ASEAL

Las declaraciones no dan campo a la duda. Fines de enero de 2008, en el Foro Económico Mundial de Davos (un pueblo en los Alpes de Suiza, donde se reúnen los más ricos del mundo), George Soros, un temido especulador internacional, aseguró que nos encontramos al final de la Era del Dólar, precisando que una ruptura sistémica pudiera estar cerca (Sean O’Grady, “Soros warns ‘systemic failure’ may be upon us”, enero 24 de 2008, www.deepjournal.com).


Asimismo, y de acuerdo con la conservadora y prestigiosa revista The Economist (26 de enero de 2008:11), estamos ante una recesión mundial. Las cifras lo confirman: sólo en las tres primeras semanas de 2008, el mercado bursátil perdió más de cinco billones de dólares en el mundo, cifra equivalente al 40 por ciento del PIB de Estados Unidos.
La economía neoliberal está creando el mayor desequilibrio de todos los tiempos, de alcance universal.


Estas cifras y crisis asustan e incluso espantarán mucho y también a muchos, pero ante los ojos de los sectores alternativos deben asumirse, además, como una oportunidad para el cambio: la inseguridad internacional crecerá hasta generalizarse, y el cuestionamiento al neoliberalismo será cada vez más abierto y masivo, hasta hacerse global. Frente a la crisis, no corresponde remendar el sistema; hay que reivindicar una conversión o transición hacia otra economía, en función de la vida de las mayorías y de la propia naturaleza.


Del Norte al Sur


Mientras amenaza una recesión en Occidente y sobre todo en Estados Unidos, repunta el crecimiento económico en los países emergentes. Ello pone de manifiesto que la vitalidad de la economía productiva se traslada hacia el Sur, en tanto que el estancamiento y el agotamiento de la economía productiva se revelan más que todo en el Norte. Ahí y sobre todo en Estados Unidos se vive desde hace décadas, a crédito, de la renta productiva del Sur. En el Foro Económico Mundial en Davos de enero de 2008, Cheng Siwei, vicepresidente del Comité Central del Partido Comunista de la República Popular China, puso en cierta forma el dedo en la llaga al afirmar: “Los asiáticos ahorramos hoy para gastar mañana, pero los americanos gastan hoy lo de mañana”.


El problema de Estados Unidos es que consume a crédito, financiado por el resto de los países. El total de la actual deuda norteamericana es mayor que la de todos los países del mundo juntos. Sólo a China le debe 1,4 billones de dólares. Son créditos que, en la más optimista de las proyecciones, serán pagados. Pero que en otro escenario más factible, una vez los acreedores pierdan la confianza y exijan el pago inmediato de sus acreencias, propiciarán una catástrofe: la caída libre del billete verde. No se sabe cuándo se producirá la pérdida generalizada del dólar; pero sabemos que tendrá lugar dentro de no mucho tiempo.

Como el dólar tiene las funciones de reserva internacional, además de ser respaldo para la mayoría de las monedas, pero, además, como esa moneda hace de medio internacional de pago, su caída libre significaría el fin del patrón dólar, conllevando una mundialización de la crisis. Ninguna moneda estaría a salvo. No es casual que el oro –cuya cotización en el solo año 2007 aumentó un 32 por ciento– vuelva a su papel de valor refugio. Desde 2002, su valor se ha quintuplicado, con tendencia a mil dólares la onza.


Los signos en esa dirección no dejan de aparecer. Los bancos centrales en el mundo entero hacen lo posible para evitar la caída libre del dólar. Desde agosto de 2007, los bancos centrales norteamericano, europeo, británico, suizo y japonés han inyectado a la economía centenares de miles de millones de dólares, sin conseguir restablecer la confianza. Desde la crisis inmobiliaria, los países del Sur han inyectado más de 69 mil millones de dólares para salvar los bancos del Norte (The Economist, 19 de enero de 2008:11).


Algunos de los principales establecimientos financieros –Citigroup y Merrill Lynch en Estados Unidos, Northern Rock en el Reino Unido, Swiss Re y UBS en Suiza, la Société Générale en Francia, etcétera– han acabado por reconocer pérdidas colosales y prevén depreciaciones suplementarias. Para limitar la brutal caída y hasta la bancarrota, varios de ellos han tenido que aceptar capitales provenientes de fondos soberanos controlados por potencias del Sur (China, Corea del Sur, Singapur, Taiwan) y petromonarquías (Ramonet Ignacio, Le Monde Diplomatique febrero de 2008). Así, Singapur, Kuwait y Corea del Sur inyectaron a mediados de enero de 2008 un total de 21 mil millones de dólares para salvar al Citigroup y Merrill Lynch.


Sin embargo, como los Estados Unidos persistirán en los próximos años con la solicitud de nuevos créditos para cubrir su déficit fiscal y en la balanza comercial, en esta ocasión por el orden de un trillón de dólares al año, la confianza en el billete verde será cada vez menor. Esta crisis marca, en términos de Ramonet (febrero de 2008), el fin de un modelo: el de 60 años de supremacía del dólar y de una economía basada en el consumo estadounidense. Su salida se halla en la capacidad de las economías asiáticas de relevar al motor norteamericano. En este sentido, la crisis constituye también oportunidad para el Sur. La manifestación del declive de la supremacía de Occidente presagia el desplazamiento próximo del centro de la economía-mundo de Estados Unidos a China o, más en general, del Norte hacia el Sur.


¿Cómo se manifiesta la crisis de hoy? Primero se derrumbó el mercado inmobiliario en Estados Unidos. Debido a una política crediticia irresponsable, más de tres millones de hogares norteamericanos
endeudados en unos 300 mil millones de dólares han tenido problemas para cubrir las obligaciones mensuales de sus hipotecas. El crédito se hizo más difícil y la demanda de casas bajó. Entre 2005 y 2007, la venta de viviendas nuevas en Estados Unidos se redujo en un 40 por ciento. A partir de la crisis hipotecaria, los propios bancos norteamericanos entraron en problemas. Citigroup, el mayor banco de Estados Unidos, reporta pérdidas por casi 10 mil millones de dólares en el sector hipotecario. Merril Lynch, gran banco de inversiones, reporta una pérdida de casi ocho mil millones de dólares. El Banco de América informa que prácticamente todas sus ganancias se esfumaron en el cuarto trimestre de 2007.

La crisis financiera también afectó a Europa. Bancos como Northern Rock en el Reino Unido, Swiss Re y UBS en Suiza, la Société Générale en Francia, etcétera, han tenido pérdidas colosales y prevén depreciaciones suplementarias. Ante la inseguridad, los consumidores se ponen nerviosos y retienen el dinero. Con ello disminuyen las ventas, afectando las ganancias de las empresas transnacionales. Con la baja –a menudo brusca– de las ganancias, el mercado bursátil en el mundo entero entra en crisis. En las tres primeras semanas de enero de 2008 se esfumaron más de cinco billones de dólares.

Las crisis especulativas son propias del neoliberalismo y se dan en el mundo entero. Las mismas se alternaron en la última década. La más reciente fue la hipotecaria. Cuando se presentó la crisis bursátil de 2000-2001, la Reserva Federal de Estados Unidos bajó las tasas de interés. Entre abril de 2000 y el 10 de septiembre de 2001 (o sea, un día antes de la caída de las Torres Gemelas), la caída media bursátil en el mundo fue del 32 por ciento, con un máximo del 73 en Japón y 65 en el sector de la Nueva Tecnología en Estados Unidos (Nasdaq). A partir de allí, entre 2001 y 2003, la tasa de interés en Estados Unidos bajó del 6 al 1 por ciento.


Al bajar las tasas de interés se presentó una mayor demanda de viviendas, superando la oferta. Los precios de los inmuebles se alzaron sin cesar. Por ello, el mercado inmobiliario se tornó en alternativa de especulación. Al crecer los precios de los inmuebles, hay mayor demanda de hipotecas, las cuales pueden ser empleadas para comprar una mejor casa, pero también para fomentar el consumo, que para 2007 representaba en Estados Unidos, como resultado de esta dinámica, el 72 por ciento del PIB, al tiempo que en el 2000 sólo era del 67 (Juan Francisco Martín Seco, “Davos se retracta”, Rebelión, febrero 3 de 2008).
Las hipotecas se otorgaban incluso a gente con escasa o ninguna capacidad de pago (los llamados ‘subprime’). El ‘boom’ hipotecario significó un aumento en la circulación de dinero frente a una productiva economía agónica.


De ahí que, con el aumento del consumo, no se haya fomentado la producción en Estados Unidos, creciendo, en su defecto, las importaciones, y con éstas la deuda externa. En un comienzo, al importar productos más baratos (provenientes sobre todo de China), la inflación no se hizo sentir. Pero transcurridos unos pocos años, se dio el efecto inflacionario. Para impedirlo y frenar una mayor inyección de dinero a la economía gringa, la Reserva Federal aumentó de nuevo las tasas de interés. En poco tiempo, tal tasa de interés creció del 1 al 5,25 por ciento. El efecto para la gente menos solvente (‘subprime’) fue de bomba: se hizo evidente la imposibilidad de cumplir con sus obligaciones mensuales.


La reacción bancaria llegó de inmediato: millones fueron desalojados de sus casas. Cuando los bancos se percataron de que más del 30 por ciento de los préstamos estaban ‘subprime’, también las propias instituciones financieras entraron en problemas. Muchas de las hipotecas dudosas fueron fraccionadas y combinadas con otros productos financieros para ‘asegurarlos’. Estos nuevos productos financieros fueron revendidos como seguros a otros bancos en el mundo entero. En esta forma, la crisis bancaria se globaliza, estallando en cualquier parte del orbe y afectando incluso a los más grandes del mundo.


El miedo cundió. Los bancos desconfiaban y no se prestaban entre sí. Nadie confiaba en nadie. Para evitar que los bancos y el sistema financiero internacional colapsaran, los bancos centrales de las principales potencias, como prestamistas de última instancia, desde agosto de 2007 han inyectado miles y miles de millones de dólares al sistema financiero. A la vez, la Reserva Federal bajó nuevamente las tasas de interés y se dieron millonarias facilidades fiscales para ayudar a los capitales más grandes.


Pero aquellas maniobras, en vez de atacar la causa del problema, actúan como aceite sobre el incendio. Si tratan de revertir la recesión reanimando el mercado al bajar las tasas de interés, alentarán la inflación y la caída del dólar, lo que terminará por traer más recesión. Si en cambio buscan frenar la inflación enfriando la economía, al alzar las tasas de interés pueden profundizar la recesión: un callejón sin salida. El primer camino que actualmente se recorre significa posponer el colapso que se dará de todos modos y de manera más impactante. Es imposible saber cuántos cientos de miles de millones de euros y dólares han puesto las autoridades monetarias al servicio de los grandes especuladores del mundo para que sigan jugando a su ruleta especulativa. En todo caso, han sido tantos que ya es imposible que puedan disimular lo que significa liberalismo: intervención para proteger a los más fuertes, y desregulación para los débiles (Juan Torres López, “Los liberales se ponen en marcha: intervención masiva en los mercados”, Rebelión, enero 26 de 2008).


La crisis inmobiliaria no sólo significó una reducción en la actividad constructiva –que se traduce en desempleo– sino además la reducción de las posibilidades de crédito para la población en general, lo que multiplica su incapacidad de pago. Debido a la cada vez más grave crisis inmobiliaria, así como a la desaceleración del empleo, para la segunda mitad de 2007 el crecimiento de las rentas totales reales de los hogares, que habían aumentado a una tasa anual aproximada del 4,4 por ciento entre 2005 y 2006, ahora se sitúan casi en cero. En otras palabras, si se suma el ingreso real disponible de los hogares, los préstamos obtenidos por la refinanciación de las hipotecas, los préstamos al consumo y sus rentas de capital, el resultado es que el dinero del que pueden disponer los hogares, para gastar, ha dejado de crecer. Mucho antes que la crisis financiera estallara en verano, la expansión había dado ya sus últimos pasos.


El resultado inmediato de todo este proceso es uno solo: baja la confianza del consumidor. La gente, en vez de gastar a crédito, comienza a cuidar y atesorar su dinero. Así, disminuye el consumo y, por lógica, también las ventas. Los ingresos de las empresas, y con ello sus ganancias, se van a pique. El mercado bursátil entra en crisis en todo el mundo. Así lo confirma la mayoría de las bolsas de valores en todo el mundo, las cuales estaban, a tres semanas de 2008, a más del 20 por ciento de sus máximos históricos de octubre de 2007 (The Economist, enero 26 de 2008:11).


No hay futuro en el Norte


Ante esta avalancha, aflora una pregunta por doquier: ¿Se afectarían China y la India a partir de una fuerte recesión en Occidente? Para dar una respuesta, hay que mirar algunos indicadores: para el año 2002, las exportaciones asiáticas representaban el 44 por ciento de su PIB, y en 2005 ya eran el 55. Aunque el comercio intra-asiático ha crecido ostensiblemente, el 60 por ciento de sus exportaciones se dirige al mercado de los Estados Unidos, la UE y Japón. Con este grado de dependencia de las exportaciones a ‘Occidente’, será difícil que las economías asiáticas salgan ilesas de esta debacle. Otro tanto vale para las economías latinoamericanas, que, además de su vulnerabilidad, giran en la órbita de los Estados Unidos
(Amylkar D. Acosta Medina, “China will crash and burn along with the rest of us”, en Rebelión, enero 24 de 2008).


La actual crisis financiera internacional y la recesión mundial que amenaza a partir de ella ponen de manifiesto, sin embargo, que la vitalidad de la economía productiva se traslada, y así continuará sucediendo inevitablemente, hacia el Sur. La crisis internacional obligará a China y los países del Sur en general a una menor dependencia del mercado externo, es decir, obliga a un mayor desarrollo autocentrado. Con esta desconexión de la política de globalización, el Sur tendrá más posibilidades de reponerse de la crisis, al poder enfocar sus inversiones al sector productivo, en función de su propio desarrollo. Para el capital productivo ya no hay mayor fututo en el Norte. La sustitución cada vez más acelerada de la tecnología ha elevado los costos de innovación a tales niveles que no puede ser compensado por la reducción en el costo de mano de obra al introducir esa tecnología.


Pero este cambio no se dará sin una crisis política y de hegemonía profunda que muy seguramente implicará incluso conflictos internacionales. La democracia de Occidente está en peligro porque, como hemos visto en otros momentos de la historia lejana y reciente, la vía autoritaria y la guerra resultan ser la solución última para una “minoría de elegidos”. De ahí que una nueva amenaza de guerra en Oriente Medio se hace cada vez más concreta al agotarse las modalidades económicas de dominación. La amenaza de una ampliación de la guerra en esa área tiene más que ver más con China y Rusia que con el propio Irán.


La crisis, y con ella los ajustes, se acelera. “Estamos llegando a una fase de capitalismo autoritario”, afirma Robert Reich, ex asesor del presidente Clinton (Het superkapitalisme, 2007). El 17 de octubre de 2007, Bush, haciendo referencia a Irán, advirtió sobre una posible Tercera Guerra Mundial. John McCain, precandidato republicano de Estados Unidos, afirmó el pasado 29 de enero, en medio de su campaña electoral, que habrá más guerras. Recientemente, en el ambiente de una nueva guerra fría (enero pasado), tanto Estados Unidos como Rusia anunciaron la posibilidad del uso preventivo de un ataque nuclear. Este 4 de febrero, la Casa Blanca le pidió al Congreso que apruebe un presupuesto para el Departamento de Defensa por un monto de 515 miles de millones de dólares, lo cual significaría, tomando en cuenta la inflación, el presupuesto más elevado desde la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas marinas y de aviación rusas están en diferentes océanos, mostrando la seriedad de sus advertencias. En abril de 2008 habrá en Bucarest una reunión de la OTAN para analizar al tema de un posible ataque nuclear preventivo contra Irán.


Como vemos, es creciente el ascenso a los extremos. Las fichas se mueven. Estados Unidos, sin embargo, carece de la economía necesaria para una guerra de escala mundial. Para su realización, dependería de enormes créditos del exterior, e irónicamente de sus propios enemigos. En semejante coyuntura, puede darse la decisión internacional de dejar de prestarle a Estados Unidos, lo que significaría prácticamente la caída libre del dólar. La amenaza misma procura a la vez evitar tal medida. La concreción de la amenaza de una conflagración atómica internacional no se puede descartar, pero una ampliación tal de la guerra conduciría a la autodestrucción, no sólo en términos militares sino también en el plano económico. Lo anterior no hace imposible la guerra pero la hace menos probable, y en todo caso señala de antemano al gran perdedor: Estados Unidos.


En términos de Polanyi (La Gran Transición), a partir de una gran crisis económica y una guerra de alcance mundial en los años cuarenta del siglo pasado nació la conciencia de que la economía ha de enmarcarse en un complejo de otras relaciones sociales, que se basan en principios de solidaridad, democracia, justicia social y sostenibilidad ecológica.
Cada crisis es una oportunidad, y uno u otro la explotarán. La cuestión es la siguiente: ¿Será esta confusión un pretexto suficiente para que el capital llegue a las últimas consecuencias y pretenda salvarse? O bien, ¿será este último fracaso de los mercados no reglamentados el catalizador necesario para reivindicar en el mundo entero otra civilización?


La humanidad no solamente se halla ante una crisis sistémica. La crisis sistémica genera tal inseguridad en la escala global, que brinda la oportunidad para buscar la solución, además de que las presiones sociales forzarán en esta dirección. Así sucedió en tiempos de la crisis internacional de los años treinta, cuando la catástrofe se veía por todo lado: en medio del caos se multiplicó la lucha social por un cambio sistémico. Intelectuales como John Maynor Keynes plantearon entonces propuestas a la crisis, que hubieran podido acabar con la racionalidad misma, como la economía de ‘démurrage’. De nuevo se nos presenta ahora una oportunidad histórica para cambiar la propia racionalidad económica existente.


Con la introducción de una tasa de interés mundial cero es posible concebir una tasa de crecimiento cero. Tanto el interés positivo como el negativo representan un precio por el uso de dinero. La real diferencia es que en el primer caso acrecienta el dinero de quienes ya lo poseen, mientras en el segundo se les cobra a los poseedores por su uso. Tener fortuna deviene una condición gravosa y desincentiva la acumulación. La seguridad, en un sistema basado en intereses positivos, se fundamenta en la tenencia de dinero. En cambio, en un sistema de intereses negativos, la seguridad consiste en llegar a ser parte de una red de relaciones sociales. En otras palabras, el acento se pone en las relaciones humanas y no en la posesión de cosas. Fomenta el compartir, la reciprocidad y la circulación de bienestar.


Un generalizado interés negativo tiende a fomentar el consumo duradero. Si tenemos que escoger entre un producto con un valor de 20 que tiene una vida media útil de un año, o un producto que cumpla la misma función con un valor de 40 pero una vida media útil dos veces mayor, en una economía con intereses positivos se escogerá el primer producto, ya que se tiende a invertir el monto restante –de un valor 20– para obtener más dinero. En una economía de ‘demurrage’, que Keynes planteó como opción, se preferirá comprar el producto más duradero. Si la media de los productos se quintuplica, la rotación del capital baja un quinto y el dinero desembolsado para una inversión productiva madura con una quinta velocidad. En términos monetarios, la economía tiende a decrecer, aunque en términos de bienes duraderos trae mayor bienestar. El resultado sería un crecimiento negativo en términos monetarios, con un bienestar mayor. No existe posibilidad de ganancia en la economía de ‘démurrage’. Sería, en otras palabras, el fin del capitalismo.